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sábado, 2 de junio de 2018

Sábado 8ª semana del Tiempo ordinario LECTIO DIVINA

Sábado

8ª semana del
Tiempo ordinario
Lectio Divina

Primera lectura: Judas 17.20-25
17 Pero vosotros, amados míos, acordaos de lo que os predijeron los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. 20 Edificad vuestra vida sobre la santidad de vuestra fe. Orád movidos por el Espíritu Santo 21 y conservaos en el amor de Dios aguardando que la misericordia de nuestro Señor Jesucristo os lleve a la vida eterna.
22 Tened compasión de los que vacilan; 23 a unos, salvadlos arrancándolos del fuego; a otros, compadecedlos, aunque con cautela, aborreciendo incluso el vestido contaminado por su cuerpo.
24 Al que tiene poder para manteneros sin pecado y presentaros alegres e intachables ante su gloria; 25 al Dios único que es nuestro Salvador, la gloria, la majestad, la soberanía y el poder, por medio de nuestro Señor Jesucristo, desde antes de todos los tiempos, ahora y por todos los siglos. Amén.

Judas, el autor de este breve escrito recibido en el canon de las Escrituras por la mayor parte de las Iglesias y cuya conclusión vamos a meditar, se presenta como «siervo de Jesucristo, hermano de Santiago» (v 1). Desea la misericordia y la paz abundante «a los elegidos que viven en el amor de Dios Padre y han sido preservados por Jesucristo» (vv. lss). Su pretensión fundamental es salvaguardar la integridad y la belleza de «la fe que fue transmitida a los creyentes de una vez por todas» (v 3), para exhortarles a recordar «las cosas que fueron predichas por los apóstoles de Jesucristo» y a construir sobre ellas su propio edificio espiritual (vv. 17-20).
La perla preciosa de esta tradición es la exhortación sobre los dos polos de la vida recta: la santidad de la vida y la solicitud por las personas cuya fe está en peligro. La santidad va creciendo en la relación con las personas divinas, una relación cultivada con comportamientos específicos: la oración y la docilidad al Espíritu Santo, el amor a Dios Padre, la esperanza en la misericordia de Jesús para la vida eterna. Diferente es la actitud con los que se encuentran más o menos directamente en dificultades de fe. La petición de compadecer a las personas vacilantes, de comportarse con misericordia y firmeza con los que corren el riesgo de ser arrollados por el error, se empareja con la del rigor para no caer en compromisos con los que se muestran obstinados en su terquedad.
El autor, en una solemne doxología de matriz litúrgica (vv. 24ss), alaba a Dios, único Salvador, por medio de Jesucristo, nuestro Señor, y concluye con esta afligida exhortación a la perseverancia: sólo Dios tiene el poder de preservamos de las caídas y de hacernos comparecer ante su gloria sin defectos y llenos de alegría. A él, en Jesucristo nuestro Señor, gloria, majestad, soberanía y poder desde antes de todos los tiempos, ahora y por todos los siglos.
Evangelio: Marcos 11,27-33
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos 27 llegaron de nuevo a Jerusalén y, mientras Jesús paseaba por el templo, se le acercaron los jefes de los sacerdotes, los maestros de la Ley y los ancianos 28 y le dijeron:
  • ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Quién te ha dado autoridad para actuar así?
29 Jesús les respondió:
  • También yo os voy a hacer una pregunta. Si me contestáis, os diré con qué autoridad hago yo esto. 30 ¿De dónde procedía el bautismo de Juan: de Dios o de los hombres? Contestadme.
31 Ellos discurrían entre sí y comentaban:
  • Si decimos que de Dios, dirá: «Entonces, ¿por qué no le creísteis?». 32 Pero ¿cómo vamos a responder que era de los hombres?
Tenían miedo a la gente, porque todos consideraban a Juan como profeta. 33 Así que respondieron a Jesús:
  • No sabemos. Jesús les contestó:
  • Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.

La misericordia que había inspirado la actitud de Jesús respecto a Bartimeo muestra otro rostro frente a personas que, aunque están en conflicto entre ellas, se encuentran unidas por la arrogancia, por la animosidad contra Jesús. Esta actitud las conduce a interpelarle bruscamente y a manifestar dudas en tomo a su autoridad. Jesús pone en práctica una sagacidad que podría provocar su arrepentimiento o, por lo menos, inducirlas a reconocer que no buscan la verdad, sino sólo desembarazarse de él, poniéndolo en una situación incómoda.
La autoridad de Jesús se encuentra en la misma línea que la de Juan el Bautista y, aunque la trasciende, es tal que, si se reconoce esta última, sería menos grave la resistencia al Nazareno. Renegar de Jesús es traicionar asimismo al Bautista e ignorar la confianza del pueblo, para el que Juan era un verdadero profeta. El pueblo está más dispuesto a admitir la intervención de Dios en la historia humana y desenmascara también las resistencias de los poderosos. Éstos, para imponerse, deben recurrir a embustes y falsedades de todo tipo. El seguimiento de Jesús no es un acontecimiento emotivo, no madura en cada situación. Jesús nos invita a enriquecernos con su presencia, pero no se muestra connivente con los despotismos hipócritas.

MEDITATIO
En estos últimos tiempos se habla con bastante frecuencia del «silencio de Dios». Algunos piensan que se trata de algo tan escandaloso que autoriza nuestro silencio sobre él. En realidad, más que de silencio, tal vez se trate de preguntas no recibidas, de respuestas no dadas, de insolencias no pagadas de nuevo con la misma moneda, como en el caso del evangelio de hoy. En temas de autoridad, quienes se niegan a reconocer una que es auténtica se ponen en condiciones de no aceptar ninguna: los que, puestos para reconocer los signos de los tiempos y la presencia del Señor, omiten advertirlos porque se resisten a seguirlos, se incapacitan para percibir la verdad que se anuncia.
Dios calla cuando somos nosotros quienes debemos hablar. Nos induce a desistir en la resistencia que oponemos a su Palabra. El apóstol Judas declara que quien impugna la verdad conocida, quien busca pretextos para contrarrestar la verdad a fin de impedirle iluminar nuestro mundo de tinieblas, no sigue a Jesús, luz verdadera.
En nuestros días se ven cada vez con mayor frecuencia situaciones en las que unos someten a Dios a juicio y otros se autoproclaman autorizados a defenderlo, olvidando que es él quien nos defiende a nosotros, no nosotros a él. No podemos tener actitudes selectivas respecto al Señor y a su Palabra, no podemos escoger lo que nos acomoda y desatender lo que no está de acuerdo con nuestros puntos de vista o, peor aún, impugnar la verdad antes de conocerla.
La pedagogía de Dios, apacible y misericordiosa frente a la debilidad de la criatura, se muestra dura con las actitudes hipócritas e insolentes.

ORATIO
No mires, Señor, nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia. Concédenos construir nuestro edificio espiritual sobre el fundamento de la fe y de los apóstoles. Perdónanos cuando nos mostramos vacilantes. Pon en nuestro camino personas compasivas, que no se muestren conniventes con nuestros errores y se hagan cargo de nuestra miseria. Hoy como ayer, son muchas las veces que también nosotros nos atrevemos a preguntar con qué autoridad interviene la Iglesia a través de su magisterio en uno u otro aspecto de la vida cotidiana. A veces, el recuerdo de situaciones pasadas no del todo claras ni sencillas nos hace mostrarnos audaces a la hora de inferir, de presumir respuestas y de rechazar, insatisfechos, las que se han dado.
Concédenos tu Espíritu de consejo para discernir las situaciones y ver cuándo está bien erigirse en voz de las personas que no la tienen y cuándo, en cambio, nuestra recriminación es fruto de la impiedad y de la dureza de corazón. Existe una connivencia deletérea que vincula el rechazo del ejercicio de la autoridad con la resistencia a ejercerla. Y, de este modo, tu pueblo o bien se ve sometido al arbitrio de personas que usurpan el poder, ejercido con poderosos medios de comunicación, o bien se ve frustrado en la espera de tu Palabra, que no llega a ellos por desidia o por incompetencia y manipulación. Envía a tu cuervo que alimente el hambre de tus fieles. Dales la fuerza de Elías para que, confiados en tu Nombre, se conviertan en misioneros misericordiosos de tu Verdad.

CONTEMPLATIO
Porque, en la Iglesia, los miembros se preocupan unos por otros; y si padece uno de ellos, se compadecen todos los demás, y si uno de ellos se ve glorificado, todos los otros se congratulan. La Iglesia, en verdad, escucha y guarda estas palabras: «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros». No como se aman quienes viven en la corrupción de la carne, ni como se aman los hombres simplemente porque son hombres, sino como se quieren todos los que se tienen por dioses e hijos del Altísimo y llegan a ser hermanos de su único Hijo, amándose unos a otros con aquel mismo amor con que él los amó, para conducirlos a todos a aquel fin que les satisfaga, donde su anhelo de bienes encuentre su saciedad. Porque no dejará ningún anhelo por saciar cuando Dios lo sea todo en todos.
Este amor nos lo otorga el mismo que dijo: «Como yo os he amado, amaos también entre vosotros». Pues para esto nos amó precisamente, para que nos amemos los unos a los otros; y con su amor hizo posible que nos ligáramos estrechamente y, como miembros unidos por tan dulce vínculo, formemos el cuerpo de tan espléndida cabeza (Agustín de Hipona, Tratados sobre el evangelio de san Juan, 65, 1-3; en CCL 36, 490-492; tomado de la Liturgia de las horas, volumen II, Coeditores Litúrgicos, Madrid 1993, pp. 672-673).

ACTIO
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Jesús vino para servir y dar la vida por muchos».

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
Tú que estás por encima de nosotros,
Tú que eres uno de nosotros,
Tú que estás también en nosotros,
ojalá puedan verte todos también en mí,
ojalá pueda preparar yo el camino hacia ti,
ojalá pueda yo dar gracias por todo lo que me tocará entonces.
Ojalá no me olvide de las necesidades ajenas. 
Mantenme en tu amor,
así como quieres que todos moren en el mío. 
Ojalá todo lo que hay en mi ser
pueda ser dirigido a tu gloria
y ojalá no me desespere yo nunca.
Porque estoy en tu mano,
y en ti toda fuerza es bondad.
Dame unos sentidos puros, para verte; 
dame unos sentidos humildes, para oírte; 
dame unos sentidos de amor, para servirte; 
dame unos sentidos de fe, para morar en ti.
(D. Hammarskjöld, La lineo della vita, Milán 1967, p. 70 [edición española: Marcas en el camino, Editorial Seix Barral, Barcelona 1965]).

Tomado de www.mercaba.org

"En tu presencia cada día" - Sábado 02 de junio 2018

TIEMPO ORDINARIO
SÁBADO DE LA SEMANA VIII
*Oficio de lectura
*Oficio de lectura en audio mp3 - por el Padre Esteban Munilla
*Lectio Divina - por el Padre Nelson Medina, O.P. en Audio mp3
*Laudes (Oración de la mañana)
*Laudes en audio mp3 - por el Padre Nelson Medina ,O.P.
*Evangelio del día
*Litúrgia de la Palabra y comentarios
*Homilías en audio del Padre Nelson Medina, O.P. - Homilías en MP3
*Santo Rosario en audio por las Hnas de los corazones traspasados de Jesús y María - Misterios Gozosos
*Coronilla a la Divina Misericordia- Cantada por el Ministerio de música "La Nueva Unción"
*Visperas - Oración de la tarde
*Visperas en audio mp3 - por el Padre Nelson Medina,O.P.
*Completas - Oración antes de dormir
*Completas en audio mp3 - por el Padre Nelson Medina,O.P.
*Misa diaria - por magnificat.tv
*Radio Vaticano - Podcast - La Voz del Papa
*Enseñanzas y predicaciones en audios
*Aciprensa - Las noticias de la iglesia más relevantes

(Para escuchar o rezar cada una de las oraciones y lecturas solo haga click en los enlaces)

viernes, 1 de junio de 2018

Viernes 8ª semana del Tiempo ordinario LECTIO DIVINA

Viernes
8ª semana del
Tiempo ordinario


LECTIO

Primera lectura: 1 Pedro 4,7-13
Queridos: 7 Se aproxima el fin de todas las cosas. Sed, pues, moderados y vivid sobriamente para dedicaros a la oración. 8 Ante todo, amaos intensamente unos a otros, pues el amor alcanza el perdón de muchos pecados. 9 Practicad de buen grado unos con otros la hospitalidad. 10 Cada uno ha recibido su don; ponedlo al servicio de los demás como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 11 El que habla, que lo haga conforme al mensaje de Dios; el que presta un servicio, hágalo con la fuerza que Dios le ha dispensado, a fin de que en todo Dios sea glorificado por Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por siempre. Amén.
12 Queridos: No os extrañe esta prueba de fuego que se os ha venido encima como si de algo insospechado se tratara. 13 Alegraos, más bien, porque compartís los padecimientos de Cristo, para que también os regocijéis alborozados cuando se manifieste su gloria.

Dando un salto notable, se nos envía desde 1 Pe 2,12 a la sección conclusiva de la carta. La acreditación de la verdadera gracia de Dios, en la que el apóstol pide que permanezcamos firmes (5,12), culmina en la petición de permanecer en Cristo. Con su resurrección ha entrado la historia en su fase última, está encaminada a su cumplimiento. Esta condición desemboca en un nuevo modo de existir que se refleja en todas las expresiones de la existencia. Moderación, oración, caridad, hospitalidad recíproca, valoración de los carismas para la construcción del pueblo, glorificación del Padre en Jesús: constituyen expresiones armónicas de esta vida regenerada. Esta es, al mismo tiempo, filial, fraterna, partícipe de los sufrimientos de Cristo, y está entretejida con la esperanza de la revelación de su gloria. El fundamento de todo es la moderación (1,13; 4,7; 5,8) de los deseos (1,14; 2,11; 4,2ss), marco de la rectitud del vivir y del obrar. Los deseos, abandonados a sí mismos, obstaculizan la oración (3,7; 4,7) y nos impiden dedicarnos a la misma.
La oración, a su vez, alimenta la caridad, y cuando ésta es entendida como recíproca, sincera y cordial, constituye el antídoto contra la malicia, el fraude, la hipocresía, la envidia, la maledicencia, esto es, contra los pecados que acechan la paz comunitaria. El amor a los hermanos (1,2; 3,8) y la fraternidad (2,17; 5,9) son, por lo demás, centrales en la visión del apóstol.
La caridad se manifiesta en el estilo de la acogida recíproca; cuando ésta reina, disipa el clima de chismorreo y de murmuración, de sospecha, de juicio y de falta de confianza que corroe como la carcoma las relaciones comunitarias. La solicitud por los débiles en la fe es una clara prerrogativa ulterior de comunidades vivas, potenciadas por estilos de vida en los que las personas se abren unas a otras y valoran la multiforme gracia de Dios de la que están dotadas.
Aparecen mencionadas de manera concreta dos expresiones de la misma por el vínculo particular que tienen con el crecimiento de la comunidad: el servicio de la Palabra de Dios, para la transmisión y la defensa del evangelio, y las diferentes modalidades de la participación en las responsabilidades comunes (el servicio litúrgico, la ayuda a los pobres, etc.).
La doxología final, caso único en el Nuevo Testamento, está dirigida al Padre por medio de Jesús y a Jesús mismo, «a fin de que en todo Dios sea glorificado por Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por siempre. Amén» (v. 11).

Evangelio: Marcos 11,11-26
Después de que la muchedumbre lo hubo aclamado, 11 entró Jesús en Jerusalén, fue al templo y observó todo a su alrededor, pero, como ya era tarde, se fue a Betania con los Doce.
12 Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús sintió hambre. 13 Al ver de lejos una higuera con hojas, se acercó a ver si encontraba algo en ella. Pero no encontró más que hojas, pues no era tiempo de higos. 14 Entonces le dijo:
- Que nunca jamás coma nadie fruto de ti. Sus discípulos lo oyeron.
15 Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban en el templo. Volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían las palomas, 16 y no consentía que nadie pasase por el templo llevando cosas. 17 Luego se puso a enseñar diciéndoles:
- ¿No está escrito: Mi casa será casa de oración para todos los pueblos? Vosotros, sin embargo, la habéis convertido en una cueva de ladrones.
18 Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley se enteraron y buscaban el modo de acabar con Jesús, porque le temían, ya que toda la gente estaba asombrada de su enseñanza.
19 Cuando se hizo de noche, salieron de la ciudad.
20 Cuando a la mañana siguiente pasaron por allí, vieron que la higuera se había secado de raíz. 21 Pedro se acordó y dijo a Jesús:
- Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
22 Jesús les dijo:
- Tened fe en Dios. 23 Os aseguro que si uno le dice a este monte: «Quítate de ahí y arrójate al mar», si lo hace sin titubeos en su interior y creyendo que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. 24 Por eso os digo: Todo lo que pidáis en vuestra oración, lo obtendréis si tenéis fe en que vais a recibirlo. 25Y cuando oréis, perdonad si tenéis algo contra alguien, para que también vuestro Padre celestial os perdone vuestras culpas. [26].

El episodio de la maldición de la higuera se inserta en la sección en la que se describe el ministerio en Jerusalén. Constituye un acontecimiento que es objeto de discusiones y de las hipótesis más dispares entre los exégetas, ocasionadas asimismo por el hecho de que Marcos sigue una cronología de los acontecimientos diferente a la de Mateo y, en parte, también a la de Lucas, poniendo de relieve un objetivo redaccional inspirado por la finalidad específica que persigue en la narración de los hechos.
El acercamiento practicado por la liturgia, que lee de manera seguida los tres hechos -la higuera (vv. 12-14), los profanadores expulsados del templo (vv. 15-19), la exhortación a la fe (vv. 22-25)-, nos invita a captar su conexión. Jesús tiene hambre y busca algún fruto en la higuera, pero no lo encuentra. Marcos, para subrayar el hecho, señala que «no era tiempo de higos». El acontecimiento tiene que ser encuadrado en el marco de la revelación que está llevando a cabo Jesús. El tiempo de la fe es salvífico, no cronológico. Jesús revela que el Padre, en él, tiene hambre, tiene sed (cf la sed de la cruz), no de alimento o de bebida, sino de amor, de justicia, de rectitud, de respeto a su morada, de que se deje de profanar ese templo santo que somos nosotros.
Para saciar esta hambre y esta sed, es bueno todo tiempo y todo lugar. Dios tiene sed de nuestra fe, de nuestra confianza sincera, no calculadora, de nuestra misericordia que perdona y cultiva la esperanza. Estas prerrogativas de los corazones libres insensibilizan cuando no se entregan, cuando lo más profundo de nosotros mismos no es ya casa de oración, sino sede de tráficos ilícitos, de trueques, de compromisos. No podemos decir que una cosa es imposible si Jesús la pide: él conoce nuestros recursos, esos mismos que nosotros ignoramos o preferimos desatender para legitimar el hecho de que no los usemos. Su demanda nos revela nuestro propio ser a nosotros mismos.

MEDITATIO
Tu petición, Señor, es palabra de vida. Tú no pides cosas imposibles. Tú revelas las posibilidades que tu Palabra suscita, la vitalidad que se desarrolla cuando te correspondemos. Resulta arduo entrar en esta lógica de la Palabra que hace nueva la creación e inserta en ella la posibilidad de la docilidad y del consenso. Cada vez que siento a mi alrededor la petición de saciar el hambre fisica y moral y me eximo de escucharla porque me considero separado de ti, no me doy cuenta de que la petición que me llega del que tiene hambre procede de ti, de que tienes hambre y sed de aquello que tú mismo pones en mí como germen y cuyo fruto quieres recoger.
También Pedro había pescado en vano toda una noche. Pero tuvo el coraje de no desobedecerte y su red recogió un número misterioso de peces. Cada vez que me aíslo de ti me empobrezco, experimento una pobreza que me perjudica a mí más y antes que a los otros. El único efecto seguro es que yo no concurro al bien de los otros. En ocasiones, éstos obtienen por otros caminos lo que piden: no lo reciben de mí, que, estéril, seco, árido, intento recoger bienes sirviéndome de prerrogativas y posibilidades que me han sido dadas para ser tu templo santo, alabanza de tu gloria.

ORATIO
Me parece, Señor, que no tengo alternativa. Si dejo de ser templo de oración, me convierto en cueva de ladrones. Si no administro contigo los talentos que me has dado para ser hospitalario, dispensador de tu multiforme gracia, me encuentro malvendiéndolos, aunque sea para satisfacer la necesidad cultual de tus fieles. Si no trabajo para que en todo sea glorificado el Padre por medio de ti, busco mi gloria, mi honor, mi poder. Si vivimos en ti no podemos escoger entre tú y la humanidad; debemos permanecer con los dos.
Para trabajar por mi bien, debo ocuparme contigo de las cosas del Padre, caminar por tus caminos. Es éste un aspecto de la luminosa verdad que el Espíritu hace resplandecer cada vez con mayor claridad en tu Iglesia: revelar al Padre es revelar la humanidad a sí misma; cooperar en favor del Reino es trabajar de verdad por nosotros mismos. Tú y nosotros formamos una sola persona mística.
Concédenos aprender a hablarnos a nosotros mismos y a los demás con las palabras de Dios para llevar a cabo el ministerio que nos confías con la energía que procede de ti, para que sea glorificado en todo el Padre por medio de tu humanidad, que es también la nuestra.

CONTEMPLATIO
Los cristianos no se distinguen de los demás hombres ni por el lugar en que viven, ni por su lenguaje, ni por su modo de vida. Ellos, en efecto, no tienen ciudades propias, ni utilizan un hablar insólito, ni llevan un género de vida distinto. Su sistema doctrinal no ha sido inventado gracias al talento y la especulación de hombres estudiosos, ni profesan, como otros, una enseñanza basada en autoridad de hombres.
Viven en ciudades griegas y bárbaras según les cupo en suerte; siguen las costumbres de los habitantes del país tanto en el vestir como en todo su estilo de vida; sin embargo, dan muestras de un tenor de vida admirable y, a juicio de todos, increíble. Habitan en su propia patria, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña es patria para ellos, pero están en toda patria como en tierra extraña. Igual que todos, se casan y engendran hijos, pero no se deshacen de los hijos que conciben. Tienen la mesa en común, pero no el lecho.
Viven en la carne, pero no según la carne. Viven en la tierra, pero su ciudadanía está en el cielo. Obedecen las leyes establecidas y, con su modo de vivir, superan estas leyes. Aman a todos y todos los persiguen. Se les condena sin conocerlos. Se les da muerte y con ello reciben la vida. Son pobres y enriquecen a muchos; carecen de todo y abundan en todo. Sufren la deshonra y esto les sirve de gloria; sufren detrimento en su fama y esto atestigua su justicia. Son maldecidos y bendicen; son tratados con ignominia y ellos, a cambio, devuelven honor. Hacen el bien y son castigados como malhechores; y, al ser castigados a muerte, se alegran como si se les diera la vida. Los judíos los combaten como a extraños y los gentiles los persiguen; sin embargo, los mismos que los aborrecen no saben explicar el motivo de su enemistad.
Para decirlo en pocas palabras: los cristianos son en el mundo lo que el alma es en el cuerpo (Carta a Diogneto, caps. 5-6; tomado de la Liturgia de las horas, volumen II, Coeditores Litúrgicos, Madrid 1993, pp. 715-716).

ACTIO
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «Exultemos juntos en el Señor, que nos salva».

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
Decir que Cristo fue amor no es, a buen seguro, un pretexto para cubrir alguna imperfección en él, el Santo que «no cometió pecado, ni se halló engaño en su boca» (1 Pe 2,22), puesto que sólo el amor llenaba su corazón, cada una de sus palabras y acciones, toda su vida e incluso su muerte, hasta el final. El amor no llega en el hombre a tanta perfección, pero, a pesar de todo, no deja de extraer de él algún beneficio: mientras que por amor cubre la multitud de los pecados ajenos, el amor le restituye la cortesía al cubrir los suyos. [...]
Sin embargo, Cristo no tenía necesidad de amor. Prueba a imaginar que Cristo no hubiera sido amor; que, sin mostrarse caritativo, se hubiera limitado a ser lo que era: el Santo. Imagina que, en vez de salvar al mundo y de cubrir la multitud de los pecados, hubiera venido entre nosotros, animado de una santa cólera, a juzgarlos. Imagina todo esto y persuádete con tanta mayor firmeza de que precisamente a Cristo se le aplican en una sola acepción estas palabras: «Su amor cubrió la multitud de los pecados».
Piensa que él era el amor; piensa que, como dice el evangelio, «sólo Dios es bueno» (Mc 10,18) y que, en consecuencia, él fue el único que por amor cubrió la multitud de los pecados: no los de algunos, sino los del mundo entero. Meditemos un momento estas palabras: «El amor —el de Cristo— cubre la multitud de los pecados» (S. Kierkegaard, Peccato, Perdono, Misericordia, Turín 1973).

Tomado de www.mercaba.org

"En tu presencia cada día" - Viernes 01 de junio 2018

TIEMPO ORDINARIO
VIERNES DE LA SEMANA VIII
SAN JUSTINO, mártir. (MEMORIA)
*Oficio de lectura
*Oficio de lectura en audio mp3 - por el Padre Esteban Munilla
*Lectio Divina - por el Padre Nelson Medina, O.P. en Audio mp3
*Laudes (Oración de la mañana)
*Laudes en audio mp3 - por el Padre Nelson Medina ,O.P.
*Evangelio del día
*Litúrgia de la Palabra y comentarios
*Homilías en audio del Padre Nelson Medina, O.P. - Homilías en MP3
*Santo Rosario en audio por las Hnas de los corazones traspasados de Jesús y María - Misterios Dolorosos
*Coronilla a la Divina Misericordia- Cantada por el Ministerio de música "La Nueva Unción"
*Visperas - Oración de la tarde
*Visperas en audio mp3 - por el Padre Nelson Medina,O.P.
*Completas - Oración antes de dormir
*Completas en audio mp3 - por el Padre Nelson Medina,O.P.
*Misa diaria - por magnificat.tv
*Radio Vaticano - Podcast - La Voz del Papa
*Enseñanzas y predicaciones en audios
*Aciprensa - Las noticias de la iglesia más relevantes

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jueves, 31 de mayo de 2018

"En tu presencia cada día" - Jueves 31 de mayo 2018

TIEMPO ORDINARIO
JUEVES DE LA SEMANA VIII
LA VISITACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA. (FIESTA)
*Oficio de lectura
*Oficio de lectura en audio mp3 - por el Padre Esteban Munilla
*Lectio Divina - por el Padre Nelson Medina, O.P. en Audio mp3
*Laudes (Oración de la mañana)
*Laudes en audio mp3 - por el Padre Nelson Medina ,O.P.
*Evangelio del día
*Litúrgia de la Palabra y comentarios
*Homilías en audio del Padre Nelson Medina, O.P. - Homilías en MP3
*Santo Rosario en audio por las Hnas de los corazones traspasados de Jesús y María - Misterios luminosos
*Coronilla a la Divina Misericordia- Cantada por el Ministerio de música "La Nueva Unción"
*Visperas - Oración de la tarde
*Visperas en audio mp3 - por el Padre Nelson Medina,O.P.
*Completas - Oración antes de dormir
*Completas en audio mp3 - por el Padre Nelson Medina,O.P.
*Misa diaria - por magnificat.tv
*Radio Vaticano - Podcast - La Voz del Papa
*Enseñanzas y predicaciones en audios
*Aciprensa - Las noticias de la iglesia más relevantes
*La Visitación de la Virgen María

(Para escuchar o rezar cada una de las oraciones y lecturas solo haga click en los enlaces)

sábado, 26 de mayo de 2018