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lunes, 9 de junio de 2014

Fiesta de la Santisima Trinidad - Domingo 15 de Junio 2014


Lectura Dominical Sun Jun 15 2014

LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Éxodo: 34, 4-6. 8-9

Yo soy el Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente.

En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, llevando en la mano las dos tablas de piedra, como le había mandado el Señor. El Señor descendió en una nube y se le hizo presente.

Moisés pronunció entonces el nombre del Señor, y el Señor, pasando delante de él, proclamó: "Yo soy el Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel".

Al instante, Moisés se postró en tierra y lo adoró, diciendo: "Si de veras he hallado gracia a tus ojos, dígnate venir ahora con nosotros, aunque este pueblo sea de cabeza dura; perdona nuestras iniquidades y pecados, y tómanos como cosa tuya".

Daniel 3 R/. Bendito seas para siempre, Señor.

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. Bendito sea tu nombre santo y glorioso. R/.

Bendito seas en el templo santo y glorioso. Bendito seas en el trono de tu reino. R/.

Bendito eres tú, Señor, que penetras con tu mirada los abismos y te sientas en un trono rodeado de querubines. Bendito seas, Señor, en la bóveda del cielo. R/.

2 Corintios: 13, 11-13

Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con ustedes.

Hermanos: Estén alegres, trabajen por su perfección, anímense mutuamente, vivan en paz y armonía. Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes. Salúdense los unos a los otros con el saludo de paz. Los saludan todos los fieles. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con ustedes.

San Juan: 3, 16-18

Dios envió a su Hijo al mundo para que el mundo se salvara por él.

"Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por Él. El que cree en Él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios".

Tomado de: www.conjesus.org

Reflexión de las lecturas según el Catecismo de la Iglesia Católica

SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

“Dios es amor infinito en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo”

I. LA PALABRA DE DIOS

* Ex 34,4b-6.8-9: “Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso”

* Sal Dn 3,52.53.54.55.56: “A ti gloria y alabanza por los siglos”

* 2Co 13,11-13: “La gracia de Jesucristo, el amor de Dios y la comunión
del Espíritu Santo”

* Jn 3,16-18: “Dios mandó a su Hijo al mundo, para que se salve por
Él”

II. APUNTE BÍBLICO-LITÚRGICO

* A pesar de la infidelidad del pueblo (rotura de las tablas) el pacto
continúa. Y todo por la bondad de Yavé,
“compasivo y misericordioso, lento a la ira, rico en piedad y leal”. Ante
Cristo no hay más que dos vías: o
rechazo o aceptación; o fe y vida eterna, o condenación. Él ha
venido “para que tengan vida y la tengan
sobreabundante”.

* El mismo Dios del Sinaí es el que se ha manifestado en Jesucristo. Acaso
nos dé un poco de miedo, el primero
por lejano y distante, y el otro por demasiado encarnado. Pero esa es
precisamente la acción de Espíritu en
nosotros. El cristiano, por la acción del Espíritu, reconoce al Dios
del Sinaí como el de Jesucristo.

* El Dios del Sinaí se hace descubrir en la historia de un pueblo. Cristo
se hace historia en nuestro mundo para
salvarlo; el Espíritu, en la etapa de la Iglesia, hace que reconozcamos en
Él hoy la salvación en Jesús: “para que
el mundo se salve por él”.

III. SITUACIÓN HUMANA

* Si nosotros tuvíeramos ante Dios la misma actitud que el viejo pueblo,
tendraíamos aún más miedo de Dios. Por
que su misterio es mayor y su majestad soberana. Pero, al contrario,
predomina el Dios-Amor.

IV. LA FE DE LA IGLESIA
* La fe

_ El fin último de toda la economía divina es la entrada de las
criaturas en la unidad perfecta de la
Bienaventurada Trinidad:
“Los cristianos son bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo. Antes responden ``Creo'' a
la triple pregunta que les pide confesar su fe en el Padre, en el Hijo y en
el Espíritu Santo: ``La fe de todos los
cristianos se cimenta en la Trinidad'' (S. Cesáreo de Arlés, symb.)”
(232; cf 233-237).

* La respuesta

_ El nombre del Señor es santo:
“El cristiano comienza su jornada, sus oraciones y sus acciones con la
señal de la cruz, ``en el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo. Amén''. El bautizado consagra la jornada
a la gloria de Dios e invoca la gracia del
Señor que le permite actuar en el Espíritu como hijo del Padre”
(2517).

* El testimonio cristiano

_ “Dios mío, Trinidad, te adoro, ayúdame a olvidarme enteramente de
mi mismo para establecerme en tí,
inmóvil y apacible como si mi alma estuviera ya en la eternidad; que nada
pueda turbar mi paz, ni hacerme salir
de tí, mi inmutable, sino de cada minuto me lleve más lejos en la
profundidad de tu misterio. Pacifica mi alma.
Haz de ella tu cielo, tu morada amada y el lugar de tu reposo. Que yo no te
deje jamás solo en ella, sino que yo
esté allí enteramente, totalmente despierta en mi fe, en adoración,
entregada sin reservas a tu acción creadora
(Oración de la Beata Isabel de la Trinidad)” (260).

Ante la grandeza del Misterio Trinitario sólo caben la adoración
humilde, la bendición del Santo Nombre de
Dios, la acción de gracias, la permanente alabanza por sus obras y el
reconocimiento porque Dios nos ama.

Tomado de :www.mercaba.org

jueves, 5 de junio de 2014

FIESTA DE PENTECOSTES DOMINGO 8 DE JUNIO 2014


Lectura Dominical Sun Jun 08 2014

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

Hechos: 2, 1-11

Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar.

El día de Pentecostés, todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse.

En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.

Atónitos y llenos de admiración, preguntaban: "¿No son galileos todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua".

Del salmo 103

R/. Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.

Bendice al Señor, alma mía; Señor y Dios mío, inmensa es tu grandeza. ¡Qué numerosas son tus obras, Señor! La tierra llena está de tus creaturas. R/.

Si retiras tu aliento, toda creatura muere y vuelve al polvo; pero envías tu espíritu, que da vida, y renuevas el aspecto de la tierra. R/.

Que Dios sea glorificado para siempre y se goce en sus creaturas. Ojalá que le agraden mis palabras y yo me alegraré en el Señor. R/.

1 Corintios: 12, 3-7. 12-13

Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo.

Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús "Señor", si no es bajo la acción del Espíritu Santo.

Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo.

En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo.

Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu.

SECUENCIA

1 Ven, Dios Espíritu Santo,
6 Sin tu inspiración divina

y envíanos desde el cielo

los hombres nada podemos

tu luz, para iluminamos.

y el pecado nos domina.

2 Ven ya, padre de los pobres,

7 Lava nuestras inmundicias,

luz que penetra en las almas,

fecunda nuestros desiertos

dador de todos los dones.

y cura nuestras heridas.

3 Fuente de todo consuelo,

8 Doblega nuestra soberbia,

amable huésped del alma,

calienta nuestra frialdad,

paz en las horas de duelo.

endereza nuestras sendas.

4 Eres pausa en el trabajo,

9 Concede a aquellos que ponen

brisa, en un clima de fuego,

en ti su fe y su confianza

consuelo, en medio del llanto.

tus siete sagrados dones.

5.Ven, luz santificadora,

10 Danos virtudes y méritos,

y entra hasta el fondo del alma

danos una buena muerte

de todos los que te adoran.

y contigo el gozo eterno.

San Juan: 20, 19-23

Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo: Reciban el Espíritu Santo.

Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.

De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo". Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar".


Tomado de http://www.conjesus.org

Reflexión de las lecturas segón el Catecismo de la Iglesia Católica



(Misa del día)

Todos hemos bebido de un solo Espíritu”

I. LA PALABRA DE DIOS

* Hch 2,1-11: “Se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a
hablar”

* Sal 103,1ab.24.29bc-30.31.34: “Envía tu Espíritu, Señor, y
repuebla la faz de la tierra”

* 1Co 12,3b-7.12-13: “Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para
formar un solo cuerpo”

* Jn 20,19-23: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío
yo. Recibid el Espíritu Santo”

II. APUNTE BÍBLICO-LITÚRGICO

* El acontecimiento de Pentecostés debió resultar tan absolutamente
único en la Iglesia que no tuvieron más
remedio que transmitirlo en imágenes familiares (viento, fuego...). Es el
Espíritu el que hace que aquellos que
han vivido tan cerca de Jesús se transformen ahora en testigos del
Resucitado, el mismo que “había comido y
bebido con ellos”.

* Hoy afirmamos que la Iglesia, comunidad de quienes han oído la Palabra,
se siente comunidad de fe, que
anuncia gozosa desde el Espíritu la Buena Nueva del Evangelio. Él,
desde el principio, es su alma y su guía.

* El envío del Espíritu dependía de la glorificación de Jesús,
y de su retorno al Padre. Una vez llegado, Juan
destaca la íntima conexión entre la Resurrección y la animación
de la Iglesia por el Espíritu Santo, hasta recalcar
en este párrafo el poder otorgado a la Iglesia para perdonar los pecados.

III. SITUACIÓN HUMANA

* La humanidad, sumida tantas veces en el desaliento y la apatía, es capaz
con frecuencia de luchar por hallar
una salida a estas situaciones. Con la conciencia de que no todo está
perdido, trabaja por aquello que en otro
momento le parecía inabordable por difícil, o para lo que se sentía
sin fuerzas.

IV. LA FE DE LA IGLESIA
* La fe

_ La Pascua de Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo:
“El Espíritu Santo que Cristo, Cabeza, derrama sobre sus miembros,
construye, anima y santifica a la Iglesia. Él
es el sacramento de la Comunión de la Santísima Trinidad con los
hombres” (747; cf 731. 732).
_ El nombre, los apelativos y símbolos del Espíritu Santo: 691-701.
_ El “Espíritu Santo preparó a María por su gracia”: 721-726.

* La respuesta

_ El Espíritu Santo nos hace miembros de la Iglesia:
“Por el poder del Espíritu Santo participamos de la Pasión de Cristo,
muriendo al pecado, y en su Resurrección,
naciendo, a una vida nueva; somos miembros de su cuerpo que es la Iglesia,
sarmientos unidos a la vid que es Él
mismo. ``Por el Espíritu Santo participamos de Dios. Por la
participación del Espíritu venimos a ser partícipes de
la naturaleza divina...Por eso, aquellos en quienes habita el Espíritu
están divizados'' (San Atanasio, ep
Serap.1,24)” (1988).
_ La gracia del Espíritu Santo tiene el poder de santificarnos: 1987.
1995.

* El testimonio cristiano

_ “Por la comunión con Él, el Espíritu Santo nos hace
espirituales, nos restablece en el Paraíso, nos lleva al
Reino de los cielos y a la adopción filial, nos da la confianza de llamar
a Dios Padre y de participar en la gracia
de Cristo, de ser llamados hijos de la luz y de tener parte en la gloria
eterna (S.  Basilio, Spr 15,36)” (736).

“Si el Espíritu que resucitó a Jesús de entre los muertos habita
en vosotros el que resucitó de entre los muertos a
Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo
Espíritu que habita en vosotros” (Rm 8,10).

Tomado de Mercaba El Pan de la Palabra Ciclo A
Tomado de 

martes, 27 de mayo de 2014

Domingo VII del tiempo de Pascua - 1 de Junio 2014



PRIMERA LECTURA

La primera reunión plenaria del episcopado cristiano no se tuvo en una forma cerrada, puramente clerical. Dentro de ella había seglares, sobre todo mujeres. El hecho de que tenga que haber una jerarquía; no quiere decir que los demás miembros de la comunidad no sean también decisivos.




Lectura de los Hechos de los Apóstoles 1, 12-14
Después de subir Jesús al cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón de Celotes, y Judas el de Santiago.
Todos ellos se, dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.
SALMO RESPONSORIAL
Sal 26,1. 4. 7-8a


R/. Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida
 [o Aleluya].
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensade mi vida,
¿quién me hará temblar?
Una cosa pido al Señor,
eso buscare:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor
contemplando su templo.
Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.»
  SEGUNDA LECTURA

Cosa normal es que la Iglesia sufra a causa de la misma proclamación del Evangelio, cuando esta última no se avenga a los planes de los poderes constituidos. En ese caso, los cristianos -sobre todo, los más representativos- han de estar atentos a que no se les acuse por fallos comunes.




Lectura de la primera carta del. Apóstol San Pedro 4,13-16.
Queridos hermanos:
Estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo.
Si os ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos vosotros, porque el Espíritu de la gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros.
Que ninguno de vosotros tenga que sufrir por homicida, ladrón, malhechor o entrometido.
Pero si sufre por ser cristiano que no se avergüence, que dé gloria a Dios por este nombre.

 
EVANGELIO
La evangelización es un circuito cerrado, que parte de Dios, pasa por Cristo y llega a los que reciben la Palabra. Es inútil pretender que la corriente evangelizadora se fije en un solo polo: Dios o el mundo.
Quien comulga con Cristo, se supone que está dispuesto a «compartir sus padecimientos»; quien celebra la actitud de Jesús de dar testimonio de la verdad hasta la muerte, participa de su misma misión. El que proclama la verdad, «glorifica a Dios sobre la tierra», y el Padre «le glorifica» a él.


Lectura del santo Evangelio según San Juan 17, 1-11a.
En aquel tiempo; levantando los ojos al cielo, Jesús dijo:
Padre, ha llegado la hora,
glorifica a tu Hijo,
para que tu Hijo te glorifique
y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne,
dé la vida eterna a los. que le confiaste.
Esta es la vida eterna:
que te conozcan a ti, único Dios verdadero,
y a tu enviado, Jesucristo.
Yo te he glorificado sobre la tierra,
he coronado la obra que me encomendaste.
Y ahora Padre, glorifícame cerca de ti,
con la gloria que yo tenía cerca de ti
antes que el mundo existiese.
He manifestado tu Nombre
a los hombres que me diste de en medio del mundo.
Tuyos eran y tú me los diste,
y ellos han guardado tu palabra.
Ahora han conocido
que todo lo que me diste procede de ti,
porque yo les he comunicado las palabras
que tú me diste
y ellos las han recibido,
y han conocido verdaderamente que yo salí de ti,
y han creído que tú me has enviado.
Te ruego por ellos;
no ruego por el mundo,
sino por éstos que tú me diste y son tuyos.
Sí, todo lo mío es tuvo y lo tuyo mío;
y en ellos he sido glorificado.
Ya no voy a estar en el mundo,
pero ellos están en el mundo
mientras yo voy a ti.


Lectura Dominical Sun Jun 01 2014

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Hechos: 1, 1-11

Se fue elevando a la vista de sus apóstoles.

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí acerca de todo lo que Jesús hizo y enseñó, hasta el día en que ascendió al cielo, después de dar sus instrucciones, por medio del Espíritu Santo, a los apóstoles que había elegido. A ellos se les apareció después de la pasión, les dio numerosas pruebas de que estaba vivo y durante cuarenta días se dejó ver por ellos y les habló del Reino de Dios.

Un día, estando con ellos a la mesa, les mandó: "No se alejen de Jerusalén. Aguarden aquí a que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que ya les he hablado: Juan bautizó con agua; dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo".

Los ahí reunidos le preguntaban: "Señor, ¿ahora sí vas a restablecer la soberanía de Israel?". Jesús les contestó: "A ustedes no les toca conocer el tiempo y la hora que el Padre ha determinado con su autoridad; pero cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, los llenará de fortaleza y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los últimos rincones de la tierra".

Dicho esto, se fue elevando a la vista de ellos, hasta que una nube lo ocultó a sus ojos. Mientras miraban fijamente al cielo, viéndolo alejarse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: "Galileos, ¿qué hacen allí parados, mirando al cielo? Ese mismo Jesús que los ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto alejarse".

Del salmo 46

Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.

Aplaudan, pueblos todos; aclamen al Señor, de gozo llenos; que el Señor, el Altísimo, es terrible y de toda la tierra, rey supremo. R/.

Entre voces de júbilo y trompetas, Dios, el Señor, asciende hasta su trono. Cantemos en honor de nuestro Dios, al rey honremos y cantemos todos. R/.

Porque Dios es el rey del universo, cantemos el mejor de nuestros cantos. Reina Dios sobre todas las naciones desde su trono santo. R/.

Efesios 1, 17-23

Lo hizo sentar a su derecha en el cielo.

Hermanos: Pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, que les conceda espíritu de sabiduría y de reflexión para conocerlo.

Le pido que les ilumine la mente para que comprendan cuál es la esperanza que les da su llamamiento, cuán gloriosa y rica es la herencia que Dios da a los que son suyos y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros, los que confiamos en Él, por la eficacia de su fuerza poderosa.

Con esta fuerza resucitó a Cristo de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, por encima de todos los ángeles, principados, potestades, virtudes y dominaciones, y por encima de cualquier persona, no sólo del mundo actual sino también del futuro.

Todo lo puso bajo sus pies y a Él mismo lo constituyó cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo, y la plenitud del que lo consuma todo en todo.

O Bien:

Hebreos: 9, 24-28; 10, 19-23

Cristo entró en el cielo mismo.

Hermanos: Cristo no entró en el santuario de la antigua alianza, construido por mano de hombres y que sólo era figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para estar ahora en la presencia de Dios, intercediendo por nosotros.

En la antigua alianza, el sumo sacerdote entraba cada año en el santuario para ofrecer una sangre que no era la suya; pero Cristo no tuvo que ofrecerse una y otra vez a sí mismo en sacrificio, porque en tal caso habría tenido que padecer muchas veces desde la creación del mundo. De hecho, Él se manifestó una sola vez, en el momento culminante de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo. Y así como está determinado que los hombres mueran una sola vez y que después de la muerte venga el juicio, así también Cristo se ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos. Al final se manifestará por segunda vez, pero ya no para quitar el pecado, sino para la salvación de aquellos que lo aguardan y en Él tienen puesta su esperanza.

Hermanos, en virtud de la sangre de Jesucristo, tenernos la seguridad de poder entrar en el santuario, porque Él nos abrió un camino nuevo y viviente a través del velo, que es su propio cuerpo. Asimismo, en Cristo tenemos un sacerdote incomparable al frente de la casa de Dios.

Acerquémonos, pues, con sinceridad de corazón, con una fe total, limpia la conciencia de toda mancha y purificado el cuerpo por el agua saludable. Mantengámonos inconmovibles en la profesión de nuestra esperanza, porque el que nos hizo las promesas es fiel a su palabra.

San Lucas: 24, 46-53

Mientras los bendecía, iba subiendo al cielo.

En aquel tiempo, Jesús se apareció a sus discípulos y les dijo: "Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto. Ahora yo les voy a enviar al que mi Padre les prometió. Permanezcan, pues, en la ciudad, hasta que reciban la fuerza de lo alto".

Después salió con ellos fuera de la ciudad, hacia un lugar cercano a Betania; levantando las manos, los bendijo, y mientras los bendecía, se fue apartando de ellos y elevándose al cielo. Ellos, después de adorarlo, regresaron a Jerusalén, llenos de gozo, y permanecían constantemente en el templo, alabando a Dios.


Creer es también saberse enviado”

I. LA PALABRA DE DIOS

* Hch 1,1-11: “Se elevó a la vista de ellos”

* Sal 46,2-3.6-9: “Dios asciende entre aclamaciones, el Señor, al son de
trompetas”

* Ef 1,17-23: “Lo sentó a su derecha en el cielo”

* Mt 28,16-20: “Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra”

II. APUNTE BÍBLICO-LITÚRGICO

* Mientras San Lucas “hace caminar” a Jesús casi constantemente hacia
Jerusalén para culminar allí su Pascua,
San Mateo “hace salir” de allí a los discípulos para centrar en
Galilea la misión que se les confía. Parece querer
dejar atrás el giro en torno a la ciudad de David, para indicar que el
Templo y la Ciudad habían perdido su
significado y que sólo Jesús es el Nuevo Templo, y que el Resucitado
era, es, el Centro de todo.

* “¿Qué hacéis ahí mirando al cielo?” He aquí una forma de
lucha de Cristo contra la tentación a la que
parecían sentirse llamados los discípulos. Sumergirse en la realidad
del mundo, anunciar su Reino, proclamarle a
Él como resucitado: esa era la misión. Nadie tiene derecho a quitar a
la fe su carácter de comunicable. Aunque
resulte difícil el testimonio, nadie puede eludirlo. Creer en Jesucristo
es tener conciencia de testigo enviado. La
fe, al ser vivida, se hace testimonio.

III. SITUACIÓN HUMANA

* La mirada que dirigimos al mundo puede convertirse en llamamiento. Nuestro
mundo de hoy es más proclive al
lamento que al compromiso. Porque es más sencillo quejarse que remediar
algo.

IV. LA FE DE LA IGLESIA
* La fe

_ Jesús subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios,
Padre Todopoderoso:
“``Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí''
(Jn 12,32). La elevación en la Cruz significa y
anuncia la elevación en la Ascensión al cielo. Es su comienzo.
Jesucristo, el único Sacerdote de la Alianza nueva
y eterna, no ``penetró en un Santuario hecho por mano de hombre, ... sino
en el mismo cielo, para presentarse
ahora ante el acatamiento de Dios en favor nuestro'' (Hb 9,24)” (662; cf
659-664).

* La respuesta

_ Misión de los Apóstoles y de la Iglesia en el mundo:
“Jesús es el enviado del Padre. Desde el comienzo de su ministerio,
``llamó a los que él quiso, y vinieron donde
él. Instituyó Doce para que estuvieran con él y para enviarlos a
predicar'' (Mc 3,13-14). Desde entonces, serán sus
``enviados''. En ellos continúa su propia misión: ``Como el Padre me
envió, también yo os envío'' (Jn 20,21)” (858,
cf 859-860. 849-852).
_ El testimonio de vida cristiana, exigencia para los bautizados: 2044.
2045. 2046.

* El testimonio cristiano

_ “La Iglesia, enriquecida por los dones de su Fundador y guardando
fielmente sus mandamientos del amor, la
humildad y la renuncia, recibe la misión de anunciar y establecer en todos
los pueblos el Reino de Cristo y de
Dios. Ella constituye el germen y el comienzo de este Reino en la tierra (LG
5)” (768).
_ “(La Iglesia) continúa y desarrolla en el curso de la historia la
misión del propio Cristo, que fue enviado a
evangelizar a los pobres .... impulsada por el Espíritu Santo debe avanzar
por el mismo camino por el que avanzó
Cristo; esto es, el camino de la pobreza, la obediencia, el servicio y la
inmolación de sí mismo hasta la muerte, de
la que surgió victorioso por su resurrección (AG 5)” (852).

Ante la tentación de quedarse extasiado (Tabor), ahora el mandato es
apremiante: “Seréis mis testigos”, para que
“en el cielo, en la tierra y el abismo, toda rodilla se doble y todo el
mundo proclame que Jesús es el Señor para
gloria de Dios Padre”.