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lunes, 16 de junio de 2014

SOLEMNIDAD SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO - DOMINGO 22 DE JUNIO 2014



SOLEMNIDAD DEL SANTISIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO


PRIMERA LECTURA

Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres

Lectura del libro del Deuteronomio 8, 2-3. 14b-16a
Moisés habló al pueblo, diciendo:
el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto; para afligirte, para ponerte a prueba y conocer tus intenciones: si guardas sus preceptos o no.

Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres, para enseñarte que no sólo vive el hombre de pan, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios.
No te olvides del Señor, tu Dios, que te sacó de Egipto, de la esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con dragones y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres.»

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20 (R.: 12a)

R. Glorifica al Señor, Jerusalén.
Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión: que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.

Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz. R.
Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos. R.


SEGUNDA LECTURA
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10, 16-17
Hermanos:
El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque-que comemos todos del mismo pan.

Palabra de Dios.


Aleluya Jn 6, 51
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo -dice el Señor-; el que coma de este pan
vivirá para siempre.


EVANGELIO

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 51-58
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:

-«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»
Disputaban los judíos entre sí:
-«¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo:

-«Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.

El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.

Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre. »

Palabra de Dios

REFLEXION DE LAS LECTURAS SEGUN EL CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA




Formamos todos un solo cuerpo, porque comemos de un mismo pan”

I. LA PALABRA DE DIOS

* Deut 8,2-3.14b-16a.: “Te alimentó con el maná, que tú no
conocías ni conocieron tus padres”

* Sal 147,12-13.14-15.19-20: “Glorifica al Señor, Jerusalén”

* 1Co 10,16-17: “El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos,
formamos un solo cuerpo”

* Jn 6,51-59: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera
bebida”

II. APUNTE BÍBLICO-LITÚRGICO

* El recuerdo del Éxodo y de la estancia en el desierto marcaría el
final de la etapa que había empezado en el
monte Horeb y el comienzo de la que comenzaría en Moab. Había que
recordar al pueblo la necesidad de ser fiel
a la Palabra; así, la Palabra da la vida (Te alimentó con el
maná....para enseñarte “que no sólo de pan vive el
hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”) El maná
sería el signo de la obediencia a la Palabra.

* El Evangelio es un fragmento de la segunda parte del Discurso sobre el Pan
de Vida. Todos coinciden en que
tiene todo él una fuerte carga eucarística, pero con una notable
diferencia: mientras en la primera parte, Jesús
emplea un lenguaje más simbólico; en la segunda tiene un matiz más
sacramental.

III. SITUACIÓN HUMANA

* El hombre de hoy, ahíto de muchas cosas, no suele sentir necesidad de
nada, porque cree que tiene todo bien
cubierto. Llena sus vacíos con aquello en que abunda. Pero sigue sintiendo
hambre, porque no ha aplicado el
remedio justo. No lo confiesa, pero en el fondo es hambre de plenitud. Y eso
no se llena con lo que el hombre
cree tener de sobra.

IV. LA FE DE LA IGLESIA
* La fe

_ La Eucaristía, fuente y cumbre de la vida eclesial:
“``La Eucaristía es fuente y cima de toda la vida cristiana. Los
demás sacramentos, como también todos los
ministerios eclesiales, y las obras de apostolado, están unidos a la
Eucaristía y a ella se ordenan. La sagrada
Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es
decir, Cristo mismo, nuestra Pascua'' (PO
5)” (1324; cf 1325-1327).
_ Nombres de este Sacramento: Eucaristía (1328); Banquete, Fracción
del pan, Asamblea Eucarística (1329);
Memorial de la Pasión, Santo Sacrificio, Santa y divina Liturgia (1330);
Comunión (1331); Santa Misa (1332).
_ Los  signos del pan y del vino: 1333-1336.

* La respuesta

_ “Tomad y comed...”: La comunión:
“El Señor nos dirige una invitación urgente a recibirle en el
Sacramento de la Eucaristía. ``En verdad os digo que
si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su Sangre, no
tendraéis vida en vosotros''” (1384; cf 1385-
1390).
_ Frutos de la Comunión: 1391-1401.

* El testimonio cristiano

_ “``La Eucaristía significa y realiza la comunión de vida con Dios
y la unidad del pueblo de Dios por las que la
Iglesia es ella misma. En ella se encuentra a la vez la cumbre de la
acción, por la que, en Cristo, Dios santifica al
mundo, y del culto que en el Espíritu Santo los hombres dan a Cristo por
el Padre'' (CdR, inst. ``Eucharisticum
mysterium'', 6.)” (1325; cf 1355).

Se ha quedado, no porque necesite de nosotros, sino porque nosotros le
necesitamos a Él; se nos da como
alimento, porque pereceríamos de “hambre” en nuestro peregrinaje; se
nos ha entregado en sacrificio, porque la
perpetuación del Sacrificio del Calvario actualiza la Redención.

Predicador del Papa: "Los dos cuerpos de Cristo"

Comentario del padre Cantalamessa a la liturgia del próximo domingo

Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

Deuteronomio 8,2-3.14b-16a; 1 Corintios 10, 16-17; Juan 6, 51-59

Los dos cuerpos de Cristo
En la segunda lectura san Pablo nos presenta la Eucaristía como misterio de comunión: "El cáliz que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?". Comunión significa intercambio, compartir. La regla fundamental de compartir es ésta: lo que es mío es tuyo, y lo que es tuyo es mío. Probemos a aplicar esta regla a la comunión eucarística y nos daremos cuenta de la "enormidad" del tema.
¿"Qué tengo yo específicamente 'mío' "? La miseria, el pecado: esto es exclusivamente mío. ¿Y qué tiene "suyo" Jesús que no sea santidad, perfección de todas las virtudes? Entonces la comunión consiste en el hecho de que yo doy a Jesús mi pecado y mi pobreza, y Él me da su santidad. Se realiza el "maravilloso intercambio", como lo define la liturgia.
Conocemos diversos tipos de comunión. Una comunión bastante íntima es la que se produce entre nosotros y el alimento que comemos, pues éste se hace carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre. He oído a madres decir a su niño, estrechándole hacia su pecho y besándole: "¡Te quiero tanto que te comería!".
Es verdad que la comida no es una persona viva e inteligente con la que podemos intercambiar pensamientos y afectos, pero supongamos por un momento que lo fuera. ¿acaso no se tendría la perfecta comunión? Pues es lo que precisamente sucede en la comunión eucarística. Jesús, en el pasaje evangélico, dice: "Yo soy el pan vivo, bajado del cielo... Mi carne es verdadera comida... El que come mi carne tiene vida eterna". Aquí el alimento no es una simple cosa, sino una personas viva. Se tiene la más íntima, si bien la más misteriosa, de las comuniones.
Observemos qué sucede en la naturaleza, en el ámbito de la nutrición. Es el principio vital más fuerte el que asimila al menos fuerte. Es el vegetal el que asimila al mineral; es el animal el que asimila al vegetal. También en las relaciones entre el hombre y Cristo se verifica esta ley. Es Cristo quien nos asimila; nosotros nos transformamos en Él, no Él en nosotros. Un famoso materialista ateo dijo: "El hombre es lo que come". Sin saberlo dio una definición óptima de la Eucaristía, gracias a la cual el hombre se convierte verdaderamente en lo que come, esto es, ¡en el cuerpo de Cristo!
Leamos cómo prosigue el texto inicial de san Pablo: "Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan". Está claro que en este segundo caso la palabra "cuerpo" no indica ya el cuerpo de Cristo nacido de María, sino que nos indica a "todos nosotros", indica aquel cuerpo de Cristo más amplio, que es la Iglesia. Esto significa que la comunión eucarística es siempre también comunión entre nosotros. Comiendo todos del único alimento, formamos un solo cuerpo.
¿Cuál es la consecuencia? Que no podemos tener verdadera comunión con Cristo si estamos divididos entre nosotros, nos odiamos, no estamos dispuestos a reconciliarnos. Si has ofendido a tu hermano, decía san Agustín, si has cometido una injusticia contra él, y después vas a recibir la comunión como si nada hubiera pasado, tal vez lleno de fervor ante Cristo, te pareces a quien ve llegar a un amigo al que no ve desde hace mucho tiempo. Corre a su encuentro, le echa los brazos al cuello y se pone de puntillas para besarle en la frente. Pero al hacer esto no se percata de que le está pisando los pies con su calzado embarrado. Los hermanos, en efecto, especialmente los más pobres y desvalidos, son los miembros de Cristo, son sus pies posados aún en la tierra. Al darnos la sagrada forma, el sacerdote dice: "El cuerpo de Cristo", y respondemos: "¡Amén!". Ahora sabemos a quién decimos "Amen", o sea, sí, te acojo: no sólo a Jesús, el Hijo de Dios, sino también al prójimo.
En la fiesta del "Corpus Domini" no puedo ocultar un pesar. Hay formas de enfermedad mental que impiden reconocer a las personas cercanas. Es cuando hay quien grita durante horas: "¿dónde está mi hijo? ¿dónde está mi esposa? ¿qué fue de ellos?", y tal vez el hijo o la esposa están ahí, le toman de la mano y le repiten: "Estoy aquí, ¿no me ves? ¡Estoy contigo!". Así le ocurre también a Dios. Los hombres, nuestros contemporáneos, buscan a Dios en el cosmos o en el átomo; discuten si hubo o no un creador en el inicio del mundo. Seguimos preguntando: "¿Dónde está Dios?", y no nos percatamos de que está con nosotros y se ha hecho comida y bebida para estar aún más íntimamente unido a nosotros. Juan el Bautista debería repetir tristemente: "En medio de vosotros hay uno a quien no conocéis". La solemnidad del "Corpus Domini" nació precisamente para ayudar a los cristianos a tomar conciencia de esta presencia de Cristo entre nosotros, para mantener despierto lo que Juan Pablo II llamaba "estupor eucarístico".
[Traducción del original italiano por Marta Lago]



lunes, 9 de junio de 2014

Fiesta de la Santisima Trinidad - Domingo 15 de Junio 2014


Lectura Dominical Sun Jun 15 2014

LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Éxodo: 34, 4-6. 8-9

Yo soy el Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente.

En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, llevando en la mano las dos tablas de piedra, como le había mandado el Señor. El Señor descendió en una nube y se le hizo presente.

Moisés pronunció entonces el nombre del Señor, y el Señor, pasando delante de él, proclamó: "Yo soy el Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel".

Al instante, Moisés se postró en tierra y lo adoró, diciendo: "Si de veras he hallado gracia a tus ojos, dígnate venir ahora con nosotros, aunque este pueblo sea de cabeza dura; perdona nuestras iniquidades y pecados, y tómanos como cosa tuya".

Daniel 3 R/. Bendito seas para siempre, Señor.

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. Bendito sea tu nombre santo y glorioso. R/.

Bendito seas en el templo santo y glorioso. Bendito seas en el trono de tu reino. R/.

Bendito eres tú, Señor, que penetras con tu mirada los abismos y te sientas en un trono rodeado de querubines. Bendito seas, Señor, en la bóveda del cielo. R/.

2 Corintios: 13, 11-13

Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con ustedes.

Hermanos: Estén alegres, trabajen por su perfección, anímense mutuamente, vivan en paz y armonía. Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes. Salúdense los unos a los otros con el saludo de paz. Los saludan todos los fieles. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con ustedes.

San Juan: 3, 16-18

Dios envió a su Hijo al mundo para que el mundo se salvara por él.

"Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por Él. El que cree en Él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios".

Tomado de: www.conjesus.org

Reflexión de las lecturas según el Catecismo de la Iglesia Católica

SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

“Dios es amor infinito en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo”

I. LA PALABRA DE DIOS

* Ex 34,4b-6.8-9: “Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso”

* Sal Dn 3,52.53.54.55.56: “A ti gloria y alabanza por los siglos”

* 2Co 13,11-13: “La gracia de Jesucristo, el amor de Dios y la comunión
del Espíritu Santo”

* Jn 3,16-18: “Dios mandó a su Hijo al mundo, para que se salve por
Él”

II. APUNTE BÍBLICO-LITÚRGICO

* A pesar de la infidelidad del pueblo (rotura de las tablas) el pacto
continúa. Y todo por la bondad de Yavé,
“compasivo y misericordioso, lento a la ira, rico en piedad y leal”. Ante
Cristo no hay más que dos vías: o
rechazo o aceptación; o fe y vida eterna, o condenación. Él ha
venido “para que tengan vida y la tengan
sobreabundante”.

* El mismo Dios del Sinaí es el que se ha manifestado en Jesucristo. Acaso
nos dé un poco de miedo, el primero
por lejano y distante, y el otro por demasiado encarnado. Pero esa es
precisamente la acción de Espíritu en
nosotros. El cristiano, por la acción del Espíritu, reconoce al Dios
del Sinaí como el de Jesucristo.

* El Dios del Sinaí se hace descubrir en la historia de un pueblo. Cristo
se hace historia en nuestro mundo para
salvarlo; el Espíritu, en la etapa de la Iglesia, hace que reconozcamos en
Él hoy la salvación en Jesús: “para que
el mundo se salve por él”.

III. SITUACIÓN HUMANA

* Si nosotros tuvíeramos ante Dios la misma actitud que el viejo pueblo,
tendraíamos aún más miedo de Dios. Por
que su misterio es mayor y su majestad soberana. Pero, al contrario,
predomina el Dios-Amor.

IV. LA FE DE LA IGLESIA
* La fe

_ El fin último de toda la economía divina es la entrada de las
criaturas en la unidad perfecta de la
Bienaventurada Trinidad:
“Los cristianos son bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo. Antes responden ``Creo'' a
la triple pregunta que les pide confesar su fe en el Padre, en el Hijo y en
el Espíritu Santo: ``La fe de todos los
cristianos se cimenta en la Trinidad'' (S. Cesáreo de Arlés, symb.)”
(232; cf 233-237).

* La respuesta

_ El nombre del Señor es santo:
“El cristiano comienza su jornada, sus oraciones y sus acciones con la
señal de la cruz, ``en el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo. Amén''. El bautizado consagra la jornada
a la gloria de Dios e invoca la gracia del
Señor que le permite actuar en el Espíritu como hijo del Padre”
(2517).

* El testimonio cristiano

_ “Dios mío, Trinidad, te adoro, ayúdame a olvidarme enteramente de
mi mismo para establecerme en tí,
inmóvil y apacible como si mi alma estuviera ya en la eternidad; que nada
pueda turbar mi paz, ni hacerme salir
de tí, mi inmutable, sino de cada minuto me lleve más lejos en la
profundidad de tu misterio. Pacifica mi alma.
Haz de ella tu cielo, tu morada amada y el lugar de tu reposo. Que yo no te
deje jamás solo en ella, sino que yo
esté allí enteramente, totalmente despierta en mi fe, en adoración,
entregada sin reservas a tu acción creadora
(Oración de la Beata Isabel de la Trinidad)” (260).

Ante la grandeza del Misterio Trinitario sólo caben la adoración
humilde, la bendición del Santo Nombre de
Dios, la acción de gracias, la permanente alabanza por sus obras y el
reconocimiento porque Dios nos ama.

Tomado de :www.mercaba.org

jueves, 5 de junio de 2014

FIESTA DE PENTECOSTES DOMINGO 8 DE JUNIO 2014


Lectura Dominical Sun Jun 08 2014

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

Hechos: 2, 1-11

Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar.

El día de Pentecostés, todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse.

En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.

Atónitos y llenos de admiración, preguntaban: "¿No son galileos todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua".

Del salmo 103

R/. Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.

Bendice al Señor, alma mía; Señor y Dios mío, inmensa es tu grandeza. ¡Qué numerosas son tus obras, Señor! La tierra llena está de tus creaturas. R/.

Si retiras tu aliento, toda creatura muere y vuelve al polvo; pero envías tu espíritu, que da vida, y renuevas el aspecto de la tierra. R/.

Que Dios sea glorificado para siempre y se goce en sus creaturas. Ojalá que le agraden mis palabras y yo me alegraré en el Señor. R/.

1 Corintios: 12, 3-7. 12-13

Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo.

Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús "Señor", si no es bajo la acción del Espíritu Santo.

Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo.

En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo.

Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu.

SECUENCIA

1 Ven, Dios Espíritu Santo,
6 Sin tu inspiración divina

y envíanos desde el cielo

los hombres nada podemos

tu luz, para iluminamos.

y el pecado nos domina.

2 Ven ya, padre de los pobres,

7 Lava nuestras inmundicias,

luz que penetra en las almas,

fecunda nuestros desiertos

dador de todos los dones.

y cura nuestras heridas.

3 Fuente de todo consuelo,

8 Doblega nuestra soberbia,

amable huésped del alma,

calienta nuestra frialdad,

paz en las horas de duelo.

endereza nuestras sendas.

4 Eres pausa en el trabajo,

9 Concede a aquellos que ponen

brisa, en un clima de fuego,

en ti su fe y su confianza

consuelo, en medio del llanto.

tus siete sagrados dones.

5.Ven, luz santificadora,

10 Danos virtudes y méritos,

y entra hasta el fondo del alma

danos una buena muerte

de todos los que te adoran.

y contigo el gozo eterno.

San Juan: 20, 19-23

Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo: Reciban el Espíritu Santo.

Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.

De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo". Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar".


Tomado de http://www.conjesus.org

Reflexión de las lecturas segón el Catecismo de la Iglesia Católica



(Misa del día)

Todos hemos bebido de un solo Espíritu”

I. LA PALABRA DE DIOS

* Hch 2,1-11: “Se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a
hablar”

* Sal 103,1ab.24.29bc-30.31.34: “Envía tu Espíritu, Señor, y
repuebla la faz de la tierra”

* 1Co 12,3b-7.12-13: “Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para
formar un solo cuerpo”

* Jn 20,19-23: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío
yo. Recibid el Espíritu Santo”

II. APUNTE BÍBLICO-LITÚRGICO

* El acontecimiento de Pentecostés debió resultar tan absolutamente
único en la Iglesia que no tuvieron más
remedio que transmitirlo en imágenes familiares (viento, fuego...). Es el
Espíritu el que hace que aquellos que
han vivido tan cerca de Jesús se transformen ahora en testigos del
Resucitado, el mismo que “había comido y
bebido con ellos”.

* Hoy afirmamos que la Iglesia, comunidad de quienes han oído la Palabra,
se siente comunidad de fe, que
anuncia gozosa desde el Espíritu la Buena Nueva del Evangelio. Él,
desde el principio, es su alma y su guía.

* El envío del Espíritu dependía de la glorificación de Jesús,
y de su retorno al Padre. Una vez llegado, Juan
destaca la íntima conexión entre la Resurrección y la animación
de la Iglesia por el Espíritu Santo, hasta recalcar
en este párrafo el poder otorgado a la Iglesia para perdonar los pecados.

III. SITUACIÓN HUMANA

* La humanidad, sumida tantas veces en el desaliento y la apatía, es capaz
con frecuencia de luchar por hallar
una salida a estas situaciones. Con la conciencia de que no todo está
perdido, trabaja por aquello que en otro
momento le parecía inabordable por difícil, o para lo que se sentía
sin fuerzas.

IV. LA FE DE LA IGLESIA
* La fe

_ La Pascua de Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo:
“El Espíritu Santo que Cristo, Cabeza, derrama sobre sus miembros,
construye, anima y santifica a la Iglesia. Él
es el sacramento de la Comunión de la Santísima Trinidad con los
hombres” (747; cf 731. 732).
_ El nombre, los apelativos y símbolos del Espíritu Santo: 691-701.
_ El “Espíritu Santo preparó a María por su gracia”: 721-726.

* La respuesta

_ El Espíritu Santo nos hace miembros de la Iglesia:
“Por el poder del Espíritu Santo participamos de la Pasión de Cristo,
muriendo al pecado, y en su Resurrección,
naciendo, a una vida nueva; somos miembros de su cuerpo que es la Iglesia,
sarmientos unidos a la vid que es Él
mismo. ``Por el Espíritu Santo participamos de Dios. Por la
participación del Espíritu venimos a ser partícipes de
la naturaleza divina...Por eso, aquellos en quienes habita el Espíritu
están divizados'' (San Atanasio, ep
Serap.1,24)” (1988).
_ La gracia del Espíritu Santo tiene el poder de santificarnos: 1987.
1995.

* El testimonio cristiano

_ “Por la comunión con Él, el Espíritu Santo nos hace
espirituales, nos restablece en el Paraíso, nos lleva al
Reino de los cielos y a la adopción filial, nos da la confianza de llamar
a Dios Padre y de participar en la gracia
de Cristo, de ser llamados hijos de la luz y de tener parte en la gloria
eterna (S.  Basilio, Spr 15,36)” (736).

“Si el Espíritu que resucitó a Jesús de entre los muertos habita
en vosotros el que resucitó de entre los muertos a
Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo
Espíritu que habita en vosotros” (Rm 8,10).

Tomado de Mercaba El Pan de la Palabra Ciclo A
Tomado de