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miércoles, 16 de diciembre de 2015

"En tu presencia cada día" - para el miércoles 16 de diciembre 2015

MIÉRCOLES DE LA SEMANA III
Del propio del Tiempo. Salterio III

16 de diciembre 


LAUDES
(Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant. Al Rey que viene, al Señor que se acerca, venid, adorémosle. 

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: UNA CLARA VOZ RESUENA.
Una clara voz resuena
que las tinieblas repudia,
el sueño pesado ahuyéntase,
Cristo en el cielo fulgura.

Despierte el alma adormida
y sus torpezas sacuda,
que para borrar los males
un astro nuevo relumbra.

De arriba llega el Cordero
que ha de lavar nuestras culpas;
con lágrimas imploremos
el perdón que nos depura,

porque en su nueva venida
que aterroriza y conturba,
no tenga que castigarnos,
más con piedad nos acuda.

Al Padre eterno la gloria,
loor al Hijo en la altura,
y al Espíritu Paráclito
por siempre alabanza suma. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.
Salmo 85 - ORACIÓN DE UN POBRE ANTE LAS DIFICULTADES.
Inclina tu oído, Señor; escúchame,
que soy un pobre desamparado;
protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva a tu siervo, que confía en ti.

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti;

porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica.

En el día del peligro te llamo,
y tú me escuchas.
No tienes igual entre los dioses, Señor,
ni hay obras como las tuyas.

Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán tu nombre:
«Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios.»

Enséñame, Señor, tu camino,
para que siga tu verdad;
mantén mi corazón entero
en el temor de tu nombre.

Te alabaré de todo corazón, Dios mío;
daré gloria a tu nombre por siempre,
por tu grande piedad para conmigo,
porque me salvaste del abismo profundo.

Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí,
una banda de insolentes atenta contra mi vida,
sin tenerte en cuenta a ti.

Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,
lento a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame, ten compasión de mí.

Da fuerza a tu siervo,
salva al hijo de tu esclava;
dame una señal propicia,
que la vean mis adversarios y se avergüencen,
porque tú, Señor, me ayudas y consuelas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.

Ant 2. Dichoso el hombre que procede con justicia y habla con rectitud.
Cántico: DIOS JUZGARÁ CON JUSTICIA Is 33, 13-16
Los lejanos, escuchad lo que he hecho;
los cercanos, reconoced mi fuerza.

Temen en Sión los pecadores,
y un temblor se apodera de los perversos:
«¿Quién de nosotros habitará un fuego devorador,
quién de nosotros habitará una hoguera perpetua?».

El que procede con justicia y habla con rectitud
y rehúsa el lucro de la opresión;
el que sacude la mano rechazando el soborno
y tapa su oído a propuestas sanguinarias,
el que cierra los ojos para no ver la maldad:
ése habitará en lo alto,
tendrá su alcázar en un picacho rocoso,
con abasto de pan y provisión de agua.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Dichoso el hombre que procede con justicia y habla con rectitud.

Ant 3. Aclamad al Rey y Señor.
Salmo 97 - EL SEÑOR, JUEZ VENCEDOR
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad:

tocad la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas
aclamad al Rey y Señor.

Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos, aclamen los montes
al Señor, que llega para regir la tierra.

Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aclamad al Rey y Señor.
LECTURA BREVE   Is 7, 14b-15
Mirad: la Virgen ha concebido y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel: «Dios-con-nosotros». Éste comerá requesón y miel, hasta que aprenda a rechazar el mal y a escoger el bien.
RESPONSORIO BREVE
V. Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.
R. Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.

V. Su gloria aparecerá sobre ti.
R. Amanecerá el Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.
CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. «Consolad, consolad a mi pueblo», dice el Señor, vuestro Dios.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR      Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 
«Consolad, consolad a mi pueblo», dice el Señor, vuestro Dios.
PRECES
Cristo, Palabra de Dios, ha querido acampar entre nosotros para que contemplemos su gloria; alegres, pues, por la esperanza, digamos:

Quédate con nosotros, Señor.

Príncipe de la justicia y de la rectitud,
haz justicia a los pobres y desamparados.

Rey de la paz, que de las espadas forjas arados y de las lanzas podaderas,
convierte nuestras envidias en amor y nuestra hambre de venganza en deseos de perdón.

Tú, que no juzgas por apariencias,
discierne quienes son los que realmente te pertenecen.

Cuando vengas en una nube con gran poder y gloria,
haz que nos podamos mantener en pie delante de ti.
Se pueden añadir algunas intenciones libres

Pidamos a Dios que su reino se haga cada día más visible entre nosotros:
Padre nuestro...

ORACION
Concédenos, Dios todopoderoso, que la ya cercana solemnidad del nacimiento de tu Hijo nos depare los auxilios que necesitamos en esta vida y nos alcance el premio de la eterna felicidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


Miércoles de la terce semana de Adviento

Libro de Isaías 45,6b-8.18.21b-25. 
Para que se conozca,
desde el Oriente y el Occidente,
que no hay nada fuera de mí.
Yo soy el Señor, y no hay otro.
Yo formo la luz y creo las tinieblas, hago la felicidad y creo la desgracia: yo, el Señor, soy el que hago todo esto.
Destilen, cielos, desde lo alto, y que las nubes derramen la justicia! ¡Que se abra la tierra y produzca la salvación, y que también haga germinar la justicia! Yo, el Señor, he creado todo esto.
Porque así habla el Señor, el que creó el cielo y es Dios, el que modeló la tierra, la hizo y la afianzó, y no la creó vacía, sino que la formó para que fuera habitada: Yo soy el Señor, y no hay otro.
¡Declaren, expongan sus pruebas! ¡Sí, deliberen todos juntos! ¿Quién predijo esto antiguamente y lo anunció en los tiempos pasados? ¿No fui yo, el Señor? No hay otro Dios fuera de mí; un Dios justo y salvador, no lo hay, excepto yo.
Vuélvanse a mí, y serán salvados, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay otro.
Lo he jurado por mí mismo, de mi boca ha salido la justicia, una palabra irrevocable: Ante mí se doblará toda rodilla, toda lengua jurará por mí,
diciendo: Sólo en el Señor están los actos de justicia y el poder. Hasta él llegarán avergonzados todos los que se enfurecieron contra él.
En el Señor hallará la justicia y se gloriará toda la descendencia de Israel.



Salmo 85(84),9ab-10.11-12.13-14. 
Voy a proclamar lo que dice el Señor:
el Señor promete la paz,
Su salvación está muy cerca de sus fieles,
y la Gloria habitará en nuestra tierra.

El Amor y la Verdad se encontrarán,
la Justicia y la Paz se abrazarán;
la Verdad brotará de la tierra
y la Justicia mirará desde el cielo.

El mismo Señor nos dará sus bienes
y nuestra tierra producirá sus frutos.
La Justicia irá delante de él,
y la Paz, sobre la huella de sus pasos.




Evangelio según San Lucas 7,19-23. 
Los envió a decir al Señor: "¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?".
Cuando se presentaron ante él, le dijeron: "Juan el Bautista nos envía a preguntarte: '¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?'".
En esa ocasión, Jesús curó mucha gente de sus enfermedades, de sus dolencias y de los malos espíritus, y devolvió la vista a muchos ciegos.
Entonces respondió a los enviados: "Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres.
¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!". 

Reflexión:

Is. 45, 6-8. 21-25. Dios por medio de su Hijo, encarnado por obra del Espíritu Santo en el Señor purísimo de María Virgen, nos ofrece el perdón de nuestros pecados y la vida eterna. Y aun cuando esta oferta de parte de Dios ya está hecha, no puede hacerse realidad en nosotros si no abrimos nuestro corazón a la justificación que nos viene de Dios. Por eso podemos decir que cada uno va colaborando con la gracia para que la Redención no quede inutilizada en nosotros, ni caiga como en saco roto. De una u otra forma también vamos colaborando para que la salvación llegue nuestro prójimo. Incluso cuando alguien se levante en contra nuestra y nos calumnie, maldiga, persiga o crucifique, estará colaborando con Dios para que seamos purificados y lleguemos como un holocausto digno a su presencia. Aprendamos a alabar a Dios y a confiarnos a Él no sólo cuando todo marche bien, sino incluso en los momentos más difíciles de nuestra vida, imitando así al Señor que, perdonando a sus verdugos, confió su Espíritu en manos de su Padre Dios, sabiendo que era necesario padecer todo eso, para entrar así en su Gloria.

Sal. 85 (84). El Padre Dios nos envió su Palabra eterna, para que los que la escuchemos y pongamos en práctica, seamos eternamente bienaventurados en su presencia. Sin embargo la Palabra de Dios llega a nosotros como una buena semilla, que habiendo sido sembrada en nuestros corazones, necesita dar fruto, y frutos abundantes de salvación. Por eso el Señor derrama en nosotros la lluvia abundante de su gracia y de su Espíritu Santo, para que no sólo nos llamemos hijos de Dios, sino que lo seamos en verdad, y lo manifestemos con nuestras buenas obras, pues de lo que está lleno el corazón de eso habla la boca. Dios siempre ha sido bondadoso para con nosotros; si Él nos ha dado su Vida, demos frutos de justicia y de paz; sólo así nos habremos puesto en camino tras las huellas de Cristo hacia la Gloria del Padre.

Lc. 7, 19-23. Jesús da testimonio de que Él es el Enviado del Padre, el esperado, el anunciado por los profetas. Y lo hace no con palabras, sino con sus obras, conforme a lo que del Mesías habían anunciado los profetas. En otra ocasión Él se confiesa como hijo de Dios; y cuando lo iban a apedrear por blasfemo se defiende diciendo: Si no creen por las palabras que les digo, créanlo por mis obras; ellas dan testimonio de que realmente yo vengo de Dios. Este camino de verdad es el mismo camino de la Iglesia. Por eso hemos de meditar si no nos hemos conformado con anunciar el Evangelio sólo con las palabras, si más bien, nosotros mismos, hemos dejado que el Espíritu Santo nos convierta en un Evangelio viviente del Padre; y esto para que, por nuestra unión a Cristo, Él continúe realizando, desde nosotros, aquellas señales que hagan entender a los demás que el Señor Jesús sigue caminando entre nosotros y haciendo el bien a todos.

Nuestro Dios y Padre nos reúne en torno suyo para celebrar esta Eucaristía. Él quiere que nos relacionemos con Él como hijos fieles. Su Palabra no puede pronunciarse en estos momento de un modo intrascendente. No podemos permanecer indiferentes ante el Señor que nos habla, que nos instruye, que nos envía a continuar su obra de amor y de salvación en el mundo y su historia. No sólo celebramos la Eucaristía; nos hacemos parte de ella; junto con Cristo entregamos nuestra vida por la salvación de todo el mundo. Y no sólo hablaremos de Cristo a los demás, sino que gracias a entrar en comunión de vida con Él su Iglesia queda convertida en un signo de su amor para todos, de tal forma que desde ella debe brillar con todo su esplendor el Rostro de Cristo. Vayamos a contarle a los demás lo que aquí hemos visto y oído.

Vayamos como testigos. No sólo hablemos de las maravillas de Dios; hagámoslas a favor de los demás, pues mientras aquellos que nos escuchen no contemplen a Cristo, mientras no comprueben las señales de su entrega no van a creer. Y esas huellas de la entrega de Cristo las conocerán desde nosotros, que hemos sido marcados con el Sello del Espíritu Santo. La Iglesia es una huella del amor de Dios en el mundo. Por medio de ella todos deben contemplar a Cristo como en un espejo, pues hemos de reflejar desde nosotros su amor, su entrega, su perdón, su misericordia, su justicia, su paz. Si en lugar de sanar en los demás las heridas que el pecado ha abierto, las hacemos más profundas y dolorosas, ¿Cómo van a creer en el Dios liberador, salvador y lleno de amor que les anunciamos? Dios nos ha comunicado su vida. No la hagamos estéril en nosotros. Si el Señor nos invita a que volvamos a Él para que nos salve, no cerremos ante Él nuestro corazón; no anunciemos un Cristo diferente al que se nos anunció a nosotros por medio de los apóstoles. El Enviado del Padre ha de ser seguido con toda fidelidad y no sólo anunciado con los labios.

Roguémosle al Señor que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de saber ser fieles en el anuncio del Evangelio, hecho, especialmente con el testimonio de nuestra propia vida.


Santo Rosario por las Hnas Siervas de los corazones traspasados de Jesús y María Misterios Gloriosos - Miércoles y Domingo


Homilías de viva voz por el Padre Nelson Medina,O.P.

(Nota: Haga click en los enlaces para escuchar los audios) 


Núm.

Datos

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Más...

1
2004/12/15

El misterio de la Navidad: descubrir la verdad del Dios único.
00:05:16
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2
2009/12/16

La paz sólo existe cuando sirvo a un único Dios.
00:21:22
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3
2010/12/15

Encontrarse con el Dios vivo implica desechar los ídolos muertos.
00:04:08
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4
2011/12/14

La pregunta de Juan probablemente era una invitación a que sus últimos y más leales discípulos se fueran de su lado para quedarse para siempre con Jesús.
00:04:35
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5
2015/12/16

Nuestra misión, como fue la de Juan Bautista, es predicar el tiempo nuevo de la redención a través del Mesías, atrayendo discípulos a Él.
00:04:53
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martes, 15 de diciembre de 2015

"Una verdadera reconciliación con Dios"

Audio enseñanza sobre "Una verdadera reconciliación con Dios" por el hno Osvaldo Rios del grupo de oración "La Nueva Unción" a los hnos del crecimiento comunidad de Santa María Plainfield NJ

Para escuchar la enseñanza solo haga click en enlace >>>"Una verdadera reconciliación con Dios"

"La familia en el plan de Dios"

Audio enseñanza sobre "La familia en el plan de Dios" por el hno Osvaldo Rios del grupo de oración "La Nueva Unción" de la comunidad de Santa María Plainfield NJ a los hnos de la comunidad de San José North Plainfield NJ


Para escuchar la enseñanza solo haga click en el enlace>>>>"La familia en el plan de Dios"

"El fin del hombre es conocer y amar a Dios"

Audio esnseñanza "El fin del hombre es conocer y amar a Dios" por el hno Osvaldo Rios a los hnos que se inician a los sacramentos de la comunidad de Santa María Plainfield NJ.


Para escuchar el audio solo haga click aqui>>>"El fin del hombre es conocer y amar a Dios"

"El fin ultimo de nuestro servicio es la Iglesia"

Audio esnseñanza "El fin ultimo de nuestro servicio es la Iglesia" por el hno seminarista Morris Montoya a los hnos del crecimiento del grupo de oración "La Nueva Unción" de la comunidad de Santa María Plainfield NJ. 

Para escuchar el audio solo haga click aqui>>>"El fin ultimo de nuestro servicio es la Iglesia"

"El discernimiento en el llamado de Dios"

Audio enseñanza sobre el discernimiento en el llamado de Dios, por el Padre Jeivi Hercules a los hno del crecimiento del grupo de oración "L a Nueva Unción" Plainfield NJ

Para escuchar el audio solo haga click aqui>>>Descargar (36MB)

"En tu presencia cada día" - para el martes 15 de diciembre 2015

MARTES DE LA SEMANA III
Del propio del Tiempo. Salterio III

15 de diciembre 


LAUDES
(Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant. Al Rey que viene, al Señor que se acerca, venid, adorémosle. 

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: VEN, SEÑOR, NO TARDES
Ven, Señor, no tardes,
Ven, que te esperamos;
Ven, Señor, no tardes,
ven pronto, Señor.

El mundo muere de frío,
el alma perdió el calor,
los hombres no son hermanos
porque han matado al Amor.

Envuelto en noche sombría,
gime el mundo de pavor;
va en busca de una esperanza,
buscando tu fe, Señor.

Al mundo le falta vida
y le falta corazón;
le falta cielo en la tierra,
si no lo riega tu amor.

Rompa el cielo su silencio,
baje el rocío a la flor,
ven, Señor, no tardes tanto,
ven, Señor. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Señor, has sido bueno con tu tierra, has perdonado la culpa de tu pueblo.
Salmo 84 - NUESTRA SALVACIÓN ESTA CERCA
Señor, has sido bueno con tu tierra,
has restaurado la suerte de Jacob,
has perdonado la culpa de tu pueblo,
has sepultado todos sus pecados,
has reprimido tu cólera,
has frenado el incendio de tu ira.

Restáuranos, Dios salvador nuestro;
cesa en tu rencor contra nosotros.
¿Vas a estar siempre enojado,
o a prolongar tu ira de edad en edad?

¿No vas a devolvernos la vida,
para que tu pueblo se alegre contigo?
Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón.»

La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra;
la misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;

la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo;
el Señor dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.

La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Señor, has sido bueno con tu tierra, has perdonado la culpa de tu pueblo.

Ant 2. Mi alma te ansía de noche, Señor; mi espíritu madruga por ti.
Cántico: HIMNO DESPUÉS DE LA VICTORIA SOBRE EL ENEMIGO Is 26, 1-4. 7-9. 12
Tenemos una ciudad fuerte,
ha puesto para salvarla murallas y baluartes:

Abrid las puertas para que entre un pueblo justo,
que observa la lealtad;
su ánimo está firme y mantiene la paz,
porque confía en ti.

Confiad siempre en el Señor,
porque el Señor es la Roca perpetua:

La senda del justo es recta.
Tú allanas el sendero del justo;
en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos,
ansiando tu nombre y tu recuerdo.

Mi alma te ansía de noche,
mi espíritu en mi interior madruga por ti,
porque tus juicios son luz de la tierra,
y aprenden justicia los habitantes del orbe.

Señor, tú nos darás la paz,
porque todas nuestras empresas
nos las realizas tú.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Mi alma te ansía de noche, Señor; mi espíritu madruga por ti.

Ant 3. Ilumina, Señor, tu rostro sobre nosotros.
Salmo 66 - QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR.
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ilumina, Señor, tu rostro sobre nosotros.
LECTURA BREVE   Gn 49, 10
No se apartará de Judá el cetro, ni el bastón de mando de entre sus rodillas, hasta que venga el que ha de venir, aquel a quien le está reservado, a quien rendirán homenaje las naciones.
RESPONSORIO BREVE
V. Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.
R. Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.

V. Su gloria aparecerá sobre ti.
R. Amanecerá el Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.
CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Despierta, despierta, ponte en pie, Jerusalén, desata las correas de tu cuello, cautiva hija de Sión.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR      Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 
Despierta, despierta, ponte en pie, Jerusalén, desata las correas de tu cuello, cautiva hija de Sión.
PRECES
El Señor, Padre todopoderoso, tenderá otra vez su mano, para rescatar el resto de su pueblo; supliquémosle, pues, confiados:

Venga tu reino, Señor.

Concédenos, Señor, dar aquel fruto que pide la conversión,
para que podamos recibir tu reino que se acerca.

Prepara, Señor, en nuestros corazones, un camino para tu Palabra que ha de venir;
así tu gloria se manifestará al mundo por medio de nosotros.

Abaja los montes y las colinas de nuestro orgullo y levanta los valles de nuestros desánimos y de nuestras cobardías.

Destruye los muros del odio que dividen a las naciones
y allana los caminos de la concordia entre los hombres.
Se pueden añadir algunas intenciones libres

El Señor se acerca para salvarnos; por eso nos atrevemos a pedir la venida de su reino, diciendo:
Padre nuestro...

ORACION
Dios nuestro, que por medio de tu Hijo has hecho que volvamos a nacer como nuevas creaturas, mira con amor estas obras de tu misericordia y, por la venida de tu Hijo, borra en nosotros toda huella de pecado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


Libro de Sofonías 3,1-2.9-13. 
¡Ay de la rebelde, de la impura, de la ciudad opresora!
Ella no escuchó el llamado, no aprendió la lección, no puso su confianza en el Señor ni se acercó a su Dios.
Entonces, yo haré que sean puros los labios de los pueblos, para que todos invoquen el nombre el Señor y lo sirvan con el mismo empeño.
Desde más allá de los ríos de Cus,
mis adoradores, los que están dispersos,
me traerán ofrendas.

Aquel día,
ya no tendrás que avergonzarte de las malas acciones
con las que me has ofendido,
porque yo apartaré a esos jactanciosos prepotentes
que están en medio de ti,
y ya no volverás a engreírte
sobre mi santa Montaña.

Yo dejaré en medio de ti
a un pueblo pobre y humilde,
que se refugiará en el nombre del Señor.
El resto de Israel
no cometerá injusticias
ni hablará falsamente;
y no se encontrarán en su boca
palabras engañosas.
Ellos pacerán y descansarán
sin que nadie los perturbe.



Salmo 34(33),2-3.6-7.17-18.19.23. 
Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor:
que lo oigan los humildes y se alegren.

Miren hacia El y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
El lo escuchó y lo salvó de sus angustias.

pero el Señor rechaza a los que hacen el mal
para borrar su recuerdo de la tierra.
Cuando ellos claman, el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias.

El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que están abatidos.
Pero el Señor rescata a sus servidores,
y los que se refugian en El no serán castigados.





Evangelio según San Mateo 21,28-32. 
Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
"¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: 'Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña'.
El respondió: 'No quiero'. Pero después se arrepintió y fue.
Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: 'Voy, Señor', pero no fue.
¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?". "El primero", le respondieron. Jesús les dijo: "Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios.
En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él". 


Reflexión:

Sof. 3, 1-2. 9-13. El Señor nos dice por medio del profeta Isaías: "Así como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de haber fecundado la tierra y de hacerla producir frutos abundantes, así será la Palabra que salga de mi boca, no volverá a mí con las manos vacías." Solamente nosotros tenemos el poder de hacer inútil esa Palabra de Dios por cerrarnos en nuestros egoísmos, maldades, miserias y pecados. Entonces la Encarnación del Hijo de Dios, como Salvador nuestro, dejaría de ser eficaz para nosotros, y seríamos dignos de que el Señor nos reprendiera, como hoy lo hace por medio del profeta Sofonías, diciendo: "Ay de la ciudad rebelde y opresora, que no ha escuchado la voz, ni aceptado la corrección; que no ha confiado en el Señor ni vuelto a su Dios." Mas no por eso pensemos que el Señor nos ha abandonado; Él continúa amándonos e invitándonos a volver a Él, rico en misericordia y siempre dispuesto a perdonarnos. Efectivamente, Dios no envió a su propio Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él. Si el pecador se arrepiente y se convierte, encontrará en Cristo la salvación. Por muy grandes que sean los pecados del hombre, Dios le llama continuamente a la conversión y le ofrece su perdón. Por eso, los que hemos depositado nuestra fe y nuestra esperanza en el Señor, hemos de confiar en Él, en su amor, en su bondad, en su misericordia, pues siempre está dispuesto a quitar de en medio de nosotros el orgullo, la soberbia y cualquier otra clase de maldad. Por eso, si en verdad ha llegado a nosotros la salvación de Dios, manifestémosla mediante nuestras buenas obras, pues sólo por medio de ellas expresamos, de un modo externo, nuestro amor fiel a la voluntad de Dios sobre cada uno de nosotros.

Sal. 34 (33). Dios es siempre compasivo y misericordioso para con nosotros. Nuestra vida está en sus manos; esa es nuestra alegría y nuestra paz. Sin embargo no podemos alegrarnos sólo porque el Señor vele por nosotros. Es necesario que dejemos de ser malvados; sólo así podremos vivir nuestra fe sin hipocresías y dar testimonio del Señor, no sólo con nuestras palabras, sino con nuestra vida misma. Dios siempre está dispuesto a escuchar el clamor de los suyos, y a ponerse de su parte como poderoso Defensor. Ojalá y siempre seamos de los suyos porque, además de darle un culto agradable, sepamos escuchar su Palabra, meditarla amorosamente en nuestro corazón, y ponerla en práctica, fortalecidos con su Espíritu Santo. Tratemos no sólo de alegrarnos en el Señor, sino de dejar que el Señor nos convierta en motivo de alegría y de paz para los demás. El Señor ha creado a su Iglesia como signo de cercanía a todo hombre que sufre, para remediar sus males; a los pecadores para llamarlos a la conversión; a los abatidos para consolarlos. Vivamos unidos y confiados plenamente en el Señor; Él jamás nos abandonará; y, aunque todos nos persigan y maldigan, al final el Señor nos llevará sanos y salvos a su Reino celestial. Hagamos la prueba, y veremos qué bueno es el Señor; confiemos en Él y saltaremos de gusto, pues jamás nos sentiremos decepcionados.

Mt. 21, 28-32. ¡Qué difícil es que un pagado de sí mismo entre en el Reino de los cielos! Antes de volver la mirada hacia Dios hemos de volver la mirada hacia nosotros mismos, no para deleitarnos en lo que somos y hemos hecho, sino para hurgar, hasta lo más profundo de nuestro ser y encontrarnos con nosotros mismos para reconocer nuestra forma de amar y de relacionarnos con Dios y con el prójimo. Si sólo nos escuchamos a nosotros mismos; si nuestro punto de referencia somos nosotros mismos, nos será muy difícil orientar nuestra vida conforme a los criterios de Cristo, Evangelio viviente del Padre. Cuando es el Señor Aquel a quien amamos con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todo nuestro ser confrontamos nuestra vida a la luz de su persona y de sus enseñanzas; entonces nos reconocemos pecadores y volvemos a Él, rico en misericordia. No nos quedemos pensando que somos hijos de Dios sólo porque lo invocamos diciéndole ¡Señor, Señor! No basta con vivir, incluso en el templo de Dios, para sentirnos seguros en nuestra salvación. Mientras no nos dejemos salvar por Cristo no podemos decir que nuestras buenas obras sean las que nos vayan a salvar, pues no tenemos nada, ni a nadie, fuera de Él, que pueda conducirnos al Padre como hijos suyos. Pongamos, pues, nuestra fe y nuestra confianza totalmente en Cristo, pues Él es el único Enviado del Padre como nuestro Camino, Verdad y Vida.

El Señor nos reúne en torno a Él en este día para manifestarnos su amor hasta el extremo. Él quiere que vivamos unidos a Él, de tal forma que podamos realmente ser un signo creíble de su presencia salvadora en el mundo. Estemos ante Él como discípulos fieles. El Señor nos ama y quiere nuestra salvación. Por eso hemos de aprender a escuchar con amor su Palabra. Hemos venido a su presencia no sólo para manifestarle nuestras súplicas, sino para vivir conforme a sus enseñanzas. Nosotros entramos en Comunión de Vida con el Señor no sólo para ir a proclamar su Evangelio, sino para que ese Evangelio se encarne en nosotros, y así podamos anunciarlo no tanto con nuestras palabras, cuanto con el testimonio de una vida recta, guiados, ya no por nuestros caprichos, ni por nuestra concupiscencia, sino por el Espíritu de Dios.

La Iglesia, primera en haber iniciado su camino de conversión al Señor para unirse a Él plenamente, día a día debe dar testimonio de la Vida nueva y del Espíritu que Dios ha infundido en Ella. Por eso el anuncio que hacemos del Evangelio no tiene como base la erudición de nuestros estudios, sino nuestra experiencia personal del Señor. De nada nos serviría proclamar el Evangelio con palabras según la sabiduría humana si no somos capaces de conducir a la salvación a los que nos escuchen. Por eso nuestra gloria no está en algún título, o en ocupar algún puesto en la Iglesia, sino en el amor que nos convierte en servidores de los demás, después de que esa Palabra de Dios nos hizo ser los primeros en volver a Él. No nos confiemos; el Señor no espera de nosotros sólo una cáscara, una fachada de fe; Él nos quiere totalmente comprometidos en su seguimiento, pues el Reino de los cielos es para quienes, habiendo tomado su cruz de cada día, vayan tras las huellas del Señor hasta llegar, junto con Él, a su glorificación a la derecha del Padre Dios. Vivamos en un amor fiel, obedientes a la voluntad del Padre Dios sobre nosotros, sabiendo que, a pesar de que tal vez hasta ahora hayamos sido rebeldes, una vez vueltos a Dios, Él se convertirá para nosotros en nuestro perdón y en nuestra salvación.

Roguémosle al Señor que nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de ser fieles en la escucha amorosa de su Palabra, y en la puesta en práctica de la misma. Amén. 


Santo Rosario por las Hnas Siervas de los corazones traspasados de Jesús y María Misterios Dolorosos - Martes y Viernes


Homilías de viva voz por el Padre Nelson Medina,O.P.

(Nota: Haga click en los enlaces para escuchar los audios) 

Núm.

Datos

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Más...

1
1997/12/16

La imagen que tendemos a tener de Dios es la verdad que tenemos en nuestros corazones.
00:10:33
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2
1998/12/15

Recapacitar, ejercicio fundamental para el Adviento.
00:07:52
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3
1999/12/14

Pedirle a Dios vivir un verdadero Adviento para tener una verdadera Navidad.
00:26:40
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4
2010/12/14

La esperanza cristiana es un ejercicio de confianza y de lectura profunda de los signos de los tiempos.
00:04:09
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5
2011/12/13

Dios previó y proveyó oportunamente para su pueblo, llevándolo a reconocer su verdad y a confiar sólo en el Señor.
00:04:31
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6
2014/12/16

Con el profeta Sofonías asoma un cambio grande de perspectiva en el Antiguo Testamento, que ya anticipa el mensaje de las bienaventuranzas.
00:05:53
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7
2015/12/15

Jesucristo anuncia e inaugura el Reino de Dios, el cual empieza en mí al reconocer mi pecado, abriéndome al arrepentimiento y a la gracia transformante de Dios.
00:04:57
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martes, 24 de noviembre de 2015

"Consecuencias de no responder al llamado de Dios"


Audio enseñanza sobre las "Consecuencias de no responder al llamado de Dios" por el hno Osvaldo Rios del grupo de oració "La Nueva Unción" de la comunidad de Santa María Plainfield NJ, a los hnos del crecimiento en el Espíritu.
Para escuchar el audio solo haga click aqui>>>"Consecuencias de no responder al llamado de Dios"

"Las pequeñas comunidades eclesiales"


Audio enseñanza sobre "Las pequeñas comunidades de bases" por el hno Osvaldo Rios del grupo de oración "La Nueva Unción" de Santa María Plainfield NJ, a los hno de la comunidad de San José North Plainfield NJ. 
Para escuchar el audio solo haga click aqui>>>"Pequeñas comunidades de base"

"El llamado de Dios"


"El llamado de Dios" por el hno Neftalí Carrión
Enseñanza en audio sobre el llamado de Dios dada por el hno Neftalí Carrión a los hnos del crecimiento del grupo de oración La Nueva Unción comunidad de Santa María Plainfield NJ

Para escuchar el audio solo haga click aqui>>>"El llamdo de Dios"