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domingo, 27 de diciembre de 2015

"En tu presencia cada día" - para el Domingo 27 de diciembre 2015 "Fiesta de la Sagrada Familia: Jesús, María y José"

LA SAGRADA FAMILIA DE JESÚS MARÍA Y JOSÉ. (FIESTA).
De la Fiesta.

27 de diciembre 


LAUDES
(Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant. A Cristo, el Hijo de Dios, que vivió sumiso a María y a José, venid, adorémosle. 

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: ERA POBRE Y SILENCIOSA
Era pobre y silenciosa,
pero con rayos de luz;
olor a jazmín y a rosa
y el Niño que la alboroza:
es la casa de Jesús.

Un taller de carpintero
y un gran misterio de fe;
manos callosas de obrero,
justas manos de hombre entero:
es la casa de José.

Había júbilo y canto;
ella lavaba y barría,
y el arcángel saludando
repetía noche y día:
«Casa del Ave María.»

Familia pobre y divina,
pobre mesa, pobre casa,
mucha unión, ninguna espina
y el ejemplo que culmina
en un amor que no pasa.

Concede, Padre, Señor,
una mesa y un hogar,
amor para trabajar,
padres a quienes querer
y una sonrisa que dar. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Los padres de Jesús solían ir todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua.
SALMO 62, 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE DIOS
¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Los padres de Jesús solían ir todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua.

Ant 2. Jesús iba creciendo en sabiduría y en estatura, y la gracia de Dios estaba en él.
Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR - Dn 3, 57-88. 56
Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

No se dice Gloria al Padre.

Ant. Jesús iba creciendo en sabiduría y en estatura, y la gracia de Dios estaba en él.

Ant 3. Su padre y su madre estaban maravillados de lo que se decía de él.
Salmo 149 - ALEGRÍA DE LOS SANTOS
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Su padre y su madre estaban maravillados de lo que se decía de él.
LECTURA BREVE   Dt 5, 16
Honra a tu padre y a tu madre; así se prolongarán tus días y te irá bien en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar.
RESPONSORIO BREVE
V. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
R. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

V. Tú que fuiste obediente a María y a José.
R. Ten piedad de nosotros.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Ilumínanos, Señor, con los ejemplos de tu familia, y dirige nuestros pasos por el camino de la paz.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR      Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 
Ilumínanos, Señor, con los ejemplos de tu familia, y dirige nuestros pasos por el camino de la paz.
PRECES
Adoremos a Cristo, Hijo del Dios vivo, que quiso ser también hijo de una familia humana, y supliquémosle, diciendo:

Señor Jesús, tú que quisiste ser obediente, santifícanos.

Oh Jesús, Palabra eterna del Padre, que quisiste vivir bajo la autoridad de María y de José,
enséñanos a vivir en la humildad y en la obediencia.

Maestro de los hombres, que quisiste que María tu madre conservara en su corazón tus palabras y tus acciones,
enséñanos a escuchar con corazón puro y bueno las palabras de tu boca.

Oh Cristo, tú que creaste el universo y quisiste ser llamado hijo del artesano,
enséñanos a trabajar con empeño y conciencia en nuestras tareas.

Oh Jesús, que en el seno de tu familia de Nazaret creciste en sabiduría, estatura y gracia ante Dios y los hombres,
concédenos crecer siempre en ti, que eres nuestra cabeza.
Se pueden añadir algunas intenciones libres

Gracias a Jesucristo somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir:
Padre nuestro...

ORACION
Dios nuestro, que has querido darnos en la Sagrada Familia ejemplos preclaros de virtudes domésticas, concédenos saber imitar su vida y su amor recíproco, para que un día podamos ir a disfrutar con ella de la alegría eterna de tu morada. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.


Primer Libro de Samuel 1,20-22.24-28. 
Ana concibió, y a su debido tiempo dio a luz un hijo, al que puso el nombre de Samuel, diciendo: "Se lo he pedido al Señor".
El marido, Elcaná, subió con toda su familia para ofrecer al Señor el sacrificio anual y cumplir su voto.
Pero Ana no subió, porque dijo a su marido: "No iré hasta que el niño deje de mamar. Entonces lo llevaré, y él se presentará delante del Señor y se quedará allí para siempre".
Cuando el niño dejó de mamar, lo subió con ella, llevando además un novillo de tres años, una medida de harina y un odre de vino, y lo condujo a la Casa del Señor en Silo. El niño era aún muy pequeño.
Y después de inmolar el novillo, se lo llevaron a Elí.
Ella dijo: "Perdón, señor mío, ¡por tu vida, señor!, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti, para orar al Señor.
Era este niño lo que yo suplicaba al Señor, y él me concedió lo que le pedía.
Ahora yo, a mi vez, se lo cedo a él; para toda su vida queda cedido al Señor". Después se postraron delante del Señor.



Salmo 84(83),2-3.5-6.9-10. 
¡Qué amable es tu Morada,
Señor del Universo!
Mi alma se consume de deseos
por los atrios del Señor;

mi corazón y mi carne claman ansiosos
por el Dios viviente.
¡Felices los que habitan en tu Casa
y te alaban sin cesar!

¡Felices los que encuentran su fuerza en ti,
al emprender la peregrinación!
Señor del universo, oye mi plegaria,
escucha, Dios de Jacob;

protege, Dios, a nuestro Escudo
y mira el rostro de tu Ungido.



Epístola I de San Juan 3,1-2.21-24. 
Queridos hermanos:
¡Miren cómo nos amó el Padre!
Quiso que nos llamáramos hijos de Dios,
y nosotros lo somos realmente.
Si el mundo no nos reconoce,
es porque no lo ha reconocido a Él.
Queridos míos,
desde ahora somos hijos de Dios,
y lo que seremos no se ha manifestado todavía.
Sabemos que cuando se manifieste,
seremos semejantes a Él,
porque lo veremos tal cual es.
Queridos míos, si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza,
y él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó.
El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.



Evangelio según San Lucas 2,41-52. 
Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua.
Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre,
y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta.
Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos.
Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.
Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.
Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.
Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados".
Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?".
Ellos no entendieron lo que les decía.
El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.
Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres. 


¿NO SABÍAN QUE DEBO OCUPARME EN LAS COSAS DE MI PADRE?

Comentando la Palabra de Dios

1Sam. 1, 20-22. 24-28. Cuando Ana ofrece su hijo al Señor para que le quede consagrado de por vida, no sólo está cumpliendo con un juramento, sino que está dándonos ejemplo de que los dones que Dios nos hace no pueden ser utilizados de un modo equivocado. Al Señor le pertenece la vida; y si quienes hemos sido consagrados de por vida al Señor por medio del Bautismo, regresamos a casa, es porque nuestros padres han de esforzarse para que crezcamos en edad, sabiduría y gracia, delante de Dios y de los hombres. Dios ha tenido una gran confianza a los padres de familia para encomendarles el cuidado de aquellos que Él aceptó por hijos, no sólo para extenderles un certificado de Bautismo que les sirva para realizar algunos trámites, sino para que, por medio de ellos se asegure, por voluntad del mismo Dios, la presencia salvadora de su Hijo en la historia.

Sal. 83. Para el hombre de fe es un gozo el encaminarse al encuentro del Señor en su templo y suspirar por sus atrios. Sin embargo esto no puede realmente ser motivo de alegría sino sólo para aquel que en verdad ama al Señor. Ir y morar en el templo del Señor es un pregustar de lo que en la eternidad será nuestro gozo para siempre, en la presencia de nuestro Dios y Padre. Pero, más allá de un encuentro con el Señor en su templo, nuestros pasos se encaminan hacia el encuentro definitivo con Él en la eternidad. ¿Somos conscientes de ir con lealtad por ese camino del Señor? Ojalá y vayamos hacia Él con alegría; es decir, no sólo con la esperanza de salvarnos, sino de llegar ante Él como hijos que ya desde ahora, mediante sus buenas obras y su auténtico amor fraterno, dan razón de su esperanza.

1Jn. 3, 1-2. 21-24. En verdad que nadie nos ha amado como Dios lo ha hecho. Nos envió a su propio Hijo no sólo para el perdón de nuestros pecados, sino para que, unidos a Él, seamos hechos hijos suyos. Siendo, así, de la familia divina, no podemos sino amarnos los unos a los otros, porque Dios es amor. Quien no ama no le pertenece a Dios y, más aún, ni siquiera puede decir que le conoce. Dios nos quiere como hijos; hijos que saben escuchar su voz y ponerla en práctica. Hijos fieles que cada día, por obra del Espíritu Santo, van siendo una imagen más perfecta del Padre Dios en la historia. Por eso hemos de aprender a cumplir con el mandato que el Señor nos dio: que nos amemos los unos a los otros como Él nos ha amado a nosotros.

Lc. 2, 41-52. Hechos hijos de Dios no podemos sino ocuparnos en las cosas de nuestro Padre Dios. Jesús nos manifiesta cuáles son esas cosas: No sólo hablarnos de Dios como un Padre lleno de amor misericordioso por nosotros; sino realizando las obras de Dios a favor nuestro como: buscar a los pecadores para perdonarlos; curar a los enfermos; dar voz a los desvalidos; socorrer a los pobres; liberarnos de la esclavitud del maligno; dar, en amor, su vida por nosotros y resucitar de entre los muertos para que en Él tuviésemos nueva vida. Así Él llevó a término la obra de Dios. En eso se ocupó mientras estuvo entre nosotros. Y, al final, nos confió a nosotros el anuncio de esa misma salvación a todos los hombres. A nosotros corresponde llevarla no sólo con las palabras, sino con las obras y actitudes que el Señor nos enseñó para que, esforzándonos día a día, luchemos para que el Reino de Dios en verdad se abra paso entre nosotros.

La Palabra de Dios y la Eucaristía de este Domingo.

La Eucaristía nos reúne como una sola familia que no sólo alaba a nuestro Dios y Padre, sino que da testimonio de nuestro amor fraterno. Instruidos por una misma Palabra, alimentados de un mismo Pan y de un mismo Cáliz, el Señor, al hacernos hijos suyos y al darnos a todos a beber de un mismo Espíritu, nos quiere fraternalmente unidos para que el mundo crea. Efectivamente, donde hay divisiones y discordias no puede decirse que se vive la comunión con Cristo. Por eso la Eucaristía es todo un compromiso de amor fraterno, que brota de la participación de la misma Vida y del mismo Espíritu, que Dios ha derramado en nuestros corazones.

La Palabra de Dios, la Eucaristía de este Domingo y la vida del creyente.

A quienes creemos en Cristo y vivimos en comunión de vida con Él, nos corresponde continuar realizando las cosas de nuestro Padre Dios, en el mundo y su historia, hasta que el Reino de Dios llegue a su plenitud en nosotros. Cierto que la Iglesia, santa porque su Cabeza es santa, pero cuyos miembros somos pecadores y frágiles, está llamada a una continua y verdadera conversión. Sólo a través del dejarnos transformar día a día por el Espíritu Santo podremos decir que el proceso de conversión en nosotros no se ha detenido. Entonces podremos afirmar que crecemos en edad, sabiduría y gracia ante Dios y ante los hombres. Ojalá y crezcamos y no disminuyamos. Que quienes creemos en Cristo, como Él, pasemos haciendo el bien a todos. Que no seamos ocasión de pecado, de escándalo, de sufrimiento, de explotación, de persecución, de muerte para nuestros hermanos. El Señor no nos envió a destruir a los demás, sino a fortalecerlos para que, hechos miembros de una sola familia, teniendo a Dios por Padre, nos amemos con el mismo amor con que el Señor nos ha amado a nosotros.

Que Dios nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María y de Señor San José, la gracia de seguir las huellas de Cristo, cargando nuestra cruz de cada día y aprendiendo a dar nuestra vida a favor de los demás, tanto en el anuncio del Evangelio, como en el testimonio del mismo con una vida íntegra, hasta que algún día podamos todos juntos reunirnos en la Casa del Padre, convertidos en sus hijos amados por estar, ya desde ahora, unidos a su Hijo único, nuestro Señor Jesucristo. Amén.

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Santo Rosario por las Hnas Siervas de los corazones traspasados de Jesús y María  Misterios Gloriosos - Miércoles y Domingo


Homilías de viva voz por el Padre Nelson Medina,O.P.

(Nota: Haga click en los enlaces para escuchar los audios)

Núm.

Datos

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Más...

1
1997/12/28

La familia sirve para que los hijos sean como Jesús: para que crezcan en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.
00:16:05
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2
2000/12/31

La familia es el tesoro de los tesoros.
00:12:15
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3
2009/12/27


00:36:39
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4
2009/12/27


00:39:17
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5
2009/12/27


00:34:18
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6
2012/12/30

La autoridad se funda en la convicción, y la convicción, en la verdad.
00:04:46
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7
2012/12/30

El marxismo creyó que eliminando las diferencias se quitaban las injusticias, y falló miserablemente en esa creencia. Hoy quiere hacer lo mismo con la familia.
00:22:37
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8
2015/12/27

En la familia se descubre nuestra primera relación con Dios quien es poderoso y majestuoso, y a la vez tierno y misericordioso.
00:05:19
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